Una hora de trabajo para practicar sexo

Practicar sexo

Los suecos, además de fabricar muebles baratos con nombres graciosos y arrasar en los certámenes de Eurovisión, son pioneros en políticas sexuales, algo que queda patente en esta propuesta de una hora al día libre en el trabajo destinada a practicar sexo.

Practicar sexo es bueno para la salud

El argumento del concejal sueco que ha lanzado esta peculiar propuesta no es que tenga demasiada ciencia. El sexo es bueno para la salud, hasta ahí todos lo teníamos claro. Es una actividad que hay que cuidar y a la que deberíamos dedicarle tiempo para no sufrir sus consecuencias negativas (falta de sueño, malestar físico, mal humor, piel apagada…).

La moción de Per-Erik Muskos, un concejal de 42 años de la ciudad de Overtornea, al norte de país, es una apuesta por la mejora de las relaciones de pareja desde la perspectiva sexual. Ya sabemos que Suecia es uno de los países más avanzados en esto de políticas sociales y que a la hora de mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos los políticos hacen todo lo que está de su mano por encontrar soluciones justas y equitativas para todo tipo de situaciones (casi casi como en España, ¿a que sí?).

El caso es que nunca se había planteado una cuestión desde una perspectiva tan estrictamente sexual y la propuesta de Muskos ha pillado un poco por sorpresa a los suecos, que a pesar de ser muy modernos y muy avanzados se han quedado con cara de estantería Fjälkinge a la que le faltan cuatro tuercas.

Hora para el sexo

Una hora para el sexo durante la jornada laboral

Se ve que los suecos están demasiado estresados con sus trabajos y que eso está afectando negativamente a su vida conyugal. Pero Per-Erik Muskos ha visto clara la solución a este problema. Ya que no tienen tiempo para cuidar de sus relaciones sexuales cuando salen del trabajo, la solución está en darles una hora durante la jornada laboral para que puedan irse a casa tranquilamente a practicar sexo.

Por supuesto, como estamos en Suecia y no en España, esa hora no sería descontada del salario de los trabajadores, ya que en el fondo el hecho de mandarlos a casa a practicar sexo es una inversión en su productividad en la empresa: como estarán más sanos y más felices, serán más productivos.

Sin embargo, hay un punto en el que Muskos no ha podido convencer con su moción y es que no hay manera de demostrar que los empleados se van a casa a practicar sexo y no a jugar a la videoconsola o a tomar unas cañas con los amigos. En este aspecto el concejal sueco resuelve la situación asegurando que es una cuestión de confianza entre el empresario y el trabajador, algo de lo que tampoco podemos presumir mucho en nuestro país. Así que sigue soñando porque una propuesta así jamás prosperaría en España.

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