¡Te han pillado!

Si las excusas que te ponía tu novio cuando llegaba tarde a casa te resultaban tan poco convincentes como Rafa Nadal en el anuncio de seguros Mapfre, más te vale estar atenta a las redes sociales si no quieres ser la última en enterarte de la verdad.

La cosa no se quedó en EE.UU, sino que ya ha traspasado fronteras y los infieles españoles lo van a tener un poco más difícil para ocultar sus escarceos. Desde que el pasado mes de agosto el robo de datos en la web de Ashley Madison desencadenara la histeria entre los infieles estadounidenses, los hackers han tenido tiempo de hacerse su propia lista de pringados en España. ¿Estás en ella?

¡Zas! En toda la boca

No hace falta ser rico o famoso, ni siquiera un poco popular, para convertirse en víctima de la extorsión que, según la unidad de delitos telemáticos de la Guardia Civil, está protagonizando un grupo de hackers con los datos personales de la popular red de contactos entre infieles.

Vamos, que alguien tan poco conocido como las modelos de los crucigramas puede llevarse un ¡Zas! En toda la boca si descubren que formaba parte de este club de infidelidades y si dispone de perfiles en las redes sociales.

Los hackers han visto un filón en la vulnerabilidad de los hombres y mujeres que secretamente contactaban con otras parejas para mantener relaciones extraconyugales y han decidido sacarle tajada al asunto.

Una aventura que te puede salir muy cara

En las últimas semanas muchos españoles han recibido en sus correos electrónicos un archivo mucho más espeluznante que las presentaciones de Power Point con música midi y fotos de gatitos. El mensaje, en resumidas cuentas, vendría a ser algo así como “O pagas o te follo vivo”.
Infidelidad 2.0
En realidad, desconozco el lenguaje de los hackers, pero tiene que ser bastante maluno porque en las películas siempre están trabajando con tres o cuatro ordenadores a la vez (a lo Nacho Cano), en habitaciones oscuras y con música hardcore a toda pastilla. Y digo yo que eso te tiene que provocar muy mala hostia.

Tan mala hostia como para pedir a los infieles incautos entre 500 y 2.000 euros a cambio de no publicar en sus propios perfiles de las redes sociales sus escarceos amorosos y evitar las repercusiones negativas en su vida social, familiar e incluso laboral.

Del estudias o trabajas al pásame tu ID

Aunque parezca todo lo contrario, la tecnología le ha hecho un flaco favor a los infieles, empezando por los chats, continuando por el Messenger, desbordándose con el Whatsapp y rebasando fronteras con aplicaciones y webs como Ashley Madison.

No sé cómo lo verán ustedes, pero para mí esto empieza a perder gracia. Lo tienes todo tan a la carta que lo verdaderamente innovador sería liarte con tu compañero de trabajo, ése que toda la vida has tenido a tiro.

Parece que para ser un infiel 2.0 hay que hacer un curso de programación y aprender a borrar la estela de cagadas virtuales que vas dejando, en plan Dexter pero sin sangre. Y con todo, al final siempre va a aparecer alguien más listo que tú que te fastidie la jugada. Te han pillado: jaque mate.

Así que si realmente vas a ser infiel (de la manera tradicional o con las facilidades de las nuevas tecnologías), al menos procura tomarte el mismo tiempo en currarte una buena mentira que en elegir tu ropa interior.

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