Slow sex: despacito mola más

Slow Sex

Déjate las prisas para cuando llegues tarde al curro, para cuando se te escape el autobús o para ser de los primeros en presentar la declaración de la Renta (si sabes que te va a salir a devolver). Pero para hacer el amor tómatelo con calma. Dicen que el slow sex es de lo mejorcito.

Tendencia slow sex para amantes pacientes

Más no es sinónimo de calidad. Pero el hecho de tomarse las cosas con calma sí que implica que éstas van a salir mejor. Podría parecer una explicación un poco contradictoria, pero ya verás que no.

Si vas a hacer todo a la carrera durante más tiempo, no quiere decir que vayas a disfrutar de mejor sexo. ¿Me he explicado bien? Pues ésta es la base fundamental del slow sex, una tendencia que ya llevan años defendiendo los sexólogos y que cada vez está más en auge. No viene siendo otra cosa sino disfrutar más del camino en lugar de obsesionarse con la meta.

Un problema de sincronización

La mente y el cuerpo no siempre funcionan al mismo ritmo y esta falta de sincronización que a veces se hace notar en algunas de nuestras actividades rutinarias también se puede manifestar Sexo despacioen el sexo. En ese sentido es bastante común, por ejemplo, que tu mente esté súper excitada, generando imágenes y fantasías que te ponen a mil por hora y que sin embargo tu cuerpo no responda como debería.

O puede suceder lo contrario. Con la excitación física. Sin ir más lejos, una mujer que ha empezado a lubricar de forma natural, no necesariamente tiene que sentirse excitada a nivel mental o emocional. Hay reacciones de nuestro cuerpo y de nuestra psique que en ocasiones, y especialmente cuando hablamos de sexo, no resulta tan sencillo sincronizar.

En estas situaciones el slow sex se presenta como una solución perfecta porque brinda a la pareja el tiempo necesario para hacer que esas contradicciones se estabilicen, encuentren un equilibrio y puedan ser canalizadas hacia un encuentro íntimo perfectamente sincronizado.

¿Cómo practicar slow sex?

Obviamente éste no es el tipo de sexo que vas a practicar con un ligue de una noche o en un momento de apuro. Para disfrutar del slow sex hace falta que se cumplan dos premisas: la primera y fundamental es disponer de tiempo suficiente y la segunda es la de contar con un vínculo de confianza especial con tu pareja.

El slow sex está especialmente destinado a aquellas parejas que ya llevan cierto tiempo juntas y que tal vez han empezado a perder un poco de aquella chispa inicial. Redescubriendo la forma de excitarse mutuamente, con mucho tacto y con mucha paciencia, este tipo de práctica les brinda la oportunidad de recuperar el encanto de las primeras veces, la curiosidad de lo desconocido y el erotismo de lo que se hace de esperar.

Con todo esto que te estoy contando ya habrás deducido que el protagonista de este sexo despacio son los preliminares: un masaje, una ducha juntos, unos juegos de adivinanzas con los ojos cerrados… Podéis ir pasando de los acercamientos inocentes a cosas un poco más serias, pero no os apresuréis en llegar a la penetración porque ése no es el objetivo.

Y por supuesto, cuando lleguéis a ésta no olvidéis que el slow sex todavía no ha acabado. Aunque os gusten las mismas posturas de siempre, las mismas caricias, el mismo roce, todo tiene que ser siempre con mucha calma, con un ritmo que os conduzca muy lentamente hacia el orgasmo. ¿Un consejo? En opinión de la terapeuta sexual Diana Richardson una manera óptima de practicar este tipo de sexo durante el coito es procurando no perder nunca la conexión genital, de manera que si queréis cambiar de postura estaréis obligados a hacerlo muy despacio y con vuestros cuerpos siempre muy cerca el uno del otro.

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