Sexting, mucho más que mensajes de texto

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A todos se nos ha pasado por la cabeza alguna vez. Y es que eso usar el móvil para mandarle a tu pareja una foto subidita de tono puede ser justo lo que necesitas para ir calentando motores. El sexting es una moda porque ahora esta práctica tiene un nombre cool, pero es tan viejo como la tos.

Algo de información para entrar en materia

Seguro que gracias al método de idiomas Vaughan ya has deducido de qué va este tema, pero para que no haya lugar a dudas, lo comento. Esto del sexting es un concepto anglosajón que deriva de la unión de dos términos sex (que no hace falta que te lo explique) y texting (que es enviar mensajes a través del móvil).

Probablemente ya lo habías practicado en alguna que otra ocasión, tal vez en aquellos tiempos remotos en los que se utilizaban los chats y el ICQ (por Dios, qué vieja me estoy haciendo). Con la llegada de los smartphones esto está más al alcance de la mano (y nunca mejor dicho) y no es de extrañar que se haya convertido en una moda adolescente que entraña demasiados riesgos.

Una moda que genera polémica

¿Es una práctica criticable? En mi opinión, no tiene nada de malo utilizar el teléfono para intercambiar con tu pareja este tipo de contenidos. Me parece una herramienta como otra cualquiera para suscitar tensión sexual y mejorar la calidad de nuestras relaciones íntimas. En este sentido, no creo que haya mucho que debatir.

La polémica se genera cuando esta actividad se convierte en una práctica habitual entre los adolescentes y surgen ese tipo de riesgos que nadie (y mucho menos un menor de edad) tendría por qué asumir. Como cualquier otra práctica erótica, en las manos erróneas se convierte en un arma de doble filo.

Juegos eróticos

Cuidado con lo que mandas si no quieres llevarte sorpresas

Está claro que cuando envías una fotografía erótica te expones a que tu imagen pueda ser utilizada con intenciones muy diferentes a las que te habías propuesto. No es algo que se limite a los mensajes eróticos a través del teléfono móvil. Lo mismo te puede pasar cuando te grabas practicando sexo con tu pareja o cuando participas en una sesión de fotos subidas de tono.

Incluso como adulto pueden surgir situaciones que se te escapan de las manos (aunque estas cosas hay que hacerlas siempre con un poco más de cerebro y un poco menos de calentura). Así que imagínate lo que le puede pasar a un adolescente: chantaje, coacción, acoso, discriminación, redes de pornografía infantil… Lo peor de lo peor.

Sexting responsable y sólo para adultos

El término se ha hecho tan popular entre los adolescentes que difícilmente va a poder despojarse de esas connotaciones negativas que indudablemente tiene en estos casos. Sin embargo, como práctica erótica y reservada a adultos que preferiblemente mantienen relaciones estables (para evitar sorpresas), intercambiar nuestras fotos y contenidos eróticos a través del móvil puede ser algo muy excitante y positivo para la pareja.

El sexting es la máxima expresión de lo que ahora se conoce como Flirteo 2.0: la evidencia de que las nuevas tecnologías también están al servicio del sexo y el erotismo. Sácales provecho con responsabilidad.

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