Sexo Posruptura. ¡A nadie le amarga un dulce!

Sexo posruptura

Con esto de la separación de Angelina y Brad me ha dado por pensar en fracasos amorosos y en cómo muchas veces el sexo posruptura resulta ser mucho más satisfactorio que mientras erais oficialmente una pareja.

Pero no conviene dejarse llevar mucho por las primeras impresiones porque esto de los follamigos hay que cogerlo con pinzas. Siempre digo que depende mucho del plan con el que hayáis terminado pero la verdad es que si habéis dado el paso de dejarlo, ¿de verdad compensa estar complicándose otra vez la vida por un simple polvo?

El sexo posruptura no es sexo de reconciliación

Es una de las cosas que debe quedar bien clara desde el principio porque se presta a confusión. Por algún motivo que la ciencia aún no ha conseguido desvelar, siempre uno de los dos tiende a ver estos encuentros como una oportunidad para retomar una relación a la que ya se ha puesto punto final.

Sobre todo en esos casos en los que la ruptura no ha sido realmente una decisión mutua y aunque las cosas no hayan acabado con tu pareja lanzándote la ropa por la ventana en bolsas de basura se nota que se trata de uno de esos “Sí… Te entiendo. Es lo mejor” que albergan una esperanza de que las cosas vuelvan a ser como antes.

Por eso, si tienes en mente volver a meterte en la cama con un ex en estas circunstancias, aunque ya sepas que no te va a servir de nada en el 80% de los casos, deja las cosas claras desde el principio y respeta un tiempo de luto para que el lío no desborde como la papada de King África.

¿Qué motiva el sexo posruptura?

Por muy ridículo que resulte el asunto, ¿quién no ha vuelto a darse un homenaje con esa ex pareja de la que tanto se ha despotricado? Da igual el bando en el que estuvieras. Tanto si fuiste tú el que dejaste a la otra persona como si eres la parte despechada de la historia, el sexo posruptura es un clásico que no lo supera ni los bocadillos de Nocilla.

DespechadaNunca acaba bien, eso sí. Pero bien que nos gusta meter la pata una y otra vez. ¿Por qué es tan emocionante practicar sexo con alguien que ya conocemos de sobra y que supuestamente queremos apartar de nuestras vidas? A mi juicio, estos son algunos de los principales motivos:

  1. Porque queremos volver: como comentaba antes, albergamos la esperanza de reconquistar a nuestra ex pareja con un polvazo que haga que se le ruede la peluca.
  2. Por venganza: superada la fase de querer volver, hemos pasado a odiarla a muerte. Mantenemos el plan del polvazo que le ruede la peluca, pero sólo para que sepa todo lo que se va a perder de ahora en adelante.
  3. Por necesidad: desde que lo dejamos hemos pasado más hambre que Terelu Campos haciendo la dieta de la alcachofa y… ¡A buen hambre no hay pan duro!
  4. Por pereza: no es que no hayamos tenido oportunidades de ligar, pero no estamos en la fase más activa de nuestra soltería. Más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer.
  5. Por idealización: tras ir de flor en flor, de repente tenemos la sensación de que al menos en la cama nuestra ex pareja era la que mejor olía, la que mejor nos tocaba, la que mejor nos satisfacía… ¡Horror! No queremos volver con ella, ¡pero el sexo era genial!

Todas estas situaciones podrían prolongarse idefinidamente. Tanto que en ocasiones hay parejas que duran más como follamigos que como parejas oficiales. En cualquier caso, el sexo posruptura no es precisamente el mejor sexo para olvidar. Desde luego no si te empecinas en practicarlo con la misma persona con la que lo has dejado. Mi sincera recomendación: hay más peces en el mar. ¡Lánzate!

¿Te ha gustado?

Si quieres recibir más artículos como este y aprender a disfrutar de tu sexualidad al 100% apúntate a nuestra newsletter.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *