Sexo kinky: una explosión de sensaciones

Sexo kinky

Las modas van y vienen y el sexo se suma a ellas con técnicas, prácticas y modalidades de lo más variadas. Para estar a la moda en temas eróticos, es importante que al menos te suenen de oídas, motivo más que suficiente para dedicar todo un capítulo a lo último en travesuras de pareja: el sexo kinky.

Un nombre que lo dice todo

Tendrá un nombre muy anglosajón, pero en español, de toda la vida, hemos utilizado esa misma palabra para referirnos a algo más bien irreverente y al margen de lo que marcan las normas del decoro y el buen gusto. Así que no le busques más vueltas a la expresión. ¿Tenías dudas de qué hablamos cuándo nos referíamos a sexo kinky? Pues sí, es más o menos lo que estabas pensando.

Esta nueva tendencia sexual se caracteriza por ser un refrito de todo aquello que se te pasa por la mente en los momentos de mayor intensidad erótica. Momentos en los que habitualmente se pierde la vergüenza a lo que venga porque el deseo de sentir placer es el que toma el mando.

El sexo kinky añade a tus encuentros íntimos ese puntito de innovación y descubrimiento que nunca viene mal. Es una buena idea para salir de la rutina y explorar otra de las múltiples facetas del erotismo de un modo divertido y muy pasional. Es por ello que muchos expertos en sexo lo consideran como una vertiente erótica para aventureros, muy imaginativa, espontánea y explosiva y, por supuesto, genial para reavivar esas llamas que empezaban a apagarse.

Accesorios básicos para la práctica del sexo kinky

Como te comentaba, ésta es una vertiente erótica que se caracteriza por ser extremadamente imaginativa. Eso implica que, ante todo, los amantes kinky tienen que estar dispuestos a explorar y a abrirse a nuevas experiencias. Esta mayor o menor apertura a lo desconocido tiene mucho que ver con el tipo de materiales que estés dispuesto a utilizar en tus sesiones de sexo.

Convertirse en un amante kinky no tiene demasiadas complicaciones si sabes a qué echar mano. Para empezar, hay que echarle mucha cara y también mucha fantasía. Cuando llegas a ese momento de intimidad con tu pareja y traes la cabeza repleta de imágenes eróticas, ya tienes un gran camino andado. Fantasear es más que una sugerencia: es prácticamente una obligación.

Amantes kinky

A partir de ahí, necesitas buscar el modo de hacer realidad esas ideas que se te pasan por la imaginación. Teniendo en cuenta que el fetish y el bondage son dos variantes muy presente en el sexo kinky, te interesará hacerte con algunos accesorios para la restricción de los movimientos de tu pareja.

Insisto una vez más porque considero que esta parte es súper importante. Lo principal no es que tengas un millón de accesorios en la mesilla de noche y te dediques a utilizarlos todos para ir tachándolos de la lista. Lo verdaderamente interesante es que tengas capacidad para ir conduciendo la situación a través de ideas imaginativas que hagan que la temperatura se eleve. En este sentido, una buena fuente de inspiración para tus juegos son la literatura erótica y las películas para adultos. ¡No te cortes! El saber no ocupa lugar.

5 rasgos característicos del sexo kinky

Como cualquier otra tendencia sexual, el sexo kinky tiene unas características estéticas y funcionales que lo diferencian del resto de prácticas. Es posible que alguna de ellas te resulte familiar e incluso que ya hayas coqueteado con ella en alguna ocasión. Y es que, en el fondo, todos tenemos algo de kinky.

1. Explorar sin sentir dolor. Las parejas que practican este tipo de sexo no se consideran sado. Es cierto que Claves del sexo kinkylos juegos BDSM están muy presentes, pero nunca en plan extremo.

2. Sinceridad ante todo. Hay que tener un alto grado de conexión porque, en el sexo kinky, no existen los tabúes. Deja claro qué es lo que te gusta y lo que no te gusta o lo que estás deseando probar. Un amante kinky nunca tiene en cuenta qué es lo ‘políticamente correcto’. Siempre va de frente. ¡Sin pelos en la lengua!

3. Imaginación al poder. En las sesiones eróticas kinky no hay límites. Ni para la imaginación ni para el placer. Todas las conductas sexuales son respetadas, aceptadas y consensuadas por ambos miembros de la pareja.

4. Siempre hay unas reglas del juego. Conocer las necesidades de cada persona y los límites hasta los que estás dispuesto a llevar una relación íntima es esencial para que el sexo kinky triunfe. Salir de la rutina para hacer realidad estas fantasías sexuales, siempre tiene que ser compatible con los gustos de los dos.

5. Siempre hay un momento para el placer. Pueden ser sesiones interminables o momentos del tipo ‘aquí te pillo’. El caso es que, cuando se presenta la ocasión, un buen amante kinky nunca dice que no. Es una regla de oro: estar disponible 24/7.

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