Sexo en la oficina

Sexo en la oficina

¿Existe una relación directa entre el lugar de trabajo y practicar sexo? Si te lo has preguntado alguna vez, que sepas que la respuesta es afirmativa. Por lo menos así lo evidencia una encuesta realizada a trabajadores de Inglaterra, la mitad de los cuales confesó haber mantenido relaciones sexuales en su oficina. Además, según el Business Insider, nada menos que el 90% de encuestados reconocen haberse sentido atraídos sexualmente por algún compañero o compañera del trabajo. Pero aún hay más y es que del 54% que afirma haber hecho el amor en el trabajo, hasta un 49% reconoce que ha ocurrido en su propia mesa o despacho.

El psicólogo Oliver James defiende que la excitación sexual se dispara en el trabajo por muy poco lujuriante que el espacio donde estemos nos parezca. Al parecer, la asociación de ideas es siempre la misma: ese “savoir-faire”, esa competencia y seguridad en todo lo que hace, ¿la tendrá también en la cama?” Si además con el roce nace el cariño, la ecuación está resuelta.

Estudios llevados a cabo en EE. UU. revelan que la posibilidad de mantener relaciones sexuales en el trabajo es altísima entre sujetos de entre 20 a 30 años, se habla de hasta un 84%, una cifra que decrece progresivamente hasta casi un 30% para el resto de tramos de edad.

Pero, ¿cómo y dónde tener sexo en la oficina?

Difícil en un banco o en el aeropuerto desde luego, las cámaras mandan. Pero en el resto de empleos  la posibilidad de mantener relaciones sexuales en el trabajo aumenta de modo espectacular. Solamente hay que tomar la precaución de anotar cuándo se queda sola la oficina o en qué momento nuestros compañeros están tan ocupados que no hay peligro alguno de que nos pillen con las manos en la masa.

En cuanto a dónde hacerlo de una forma discreta, los resultados sorprenden. Uno de los lugares más socorridos para mantener contacto sexual en el trabajo es el cuarto donde se almacenan los productos de limpieza, posiblemente por la facilidad de controlar el horario de quien guarda la llave. Le sigue a poca distancia el baño de mujeres, habitualmente más espacioso.

El ascensor es lugar donde todos hemos fantaseado con hacerlo, sube la adrenalina y no se tarda mucho, supuestamente. Por último, tener sexo encima y debajo del escritorio del despacho también es otra opción para practicar contactos con colegas de trabajo aunque, claro está, la mesa del delito debe cubrir bien la parte de abajo y llegar casi hasta el suelo.

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