¿Cómo se estimula el punto R masculino?

El punto R

A la hora de abordar el placer femenino, a todos se nos viene a la mente el punto G. ¿Y cuando hablamos del placer en los hombres? Los chicos también tienen ese lugar recóndito en el que se esconde la máxima excitación. Aunque su nombre sigue siendo motivo de debate, lo que sí parece estar claro es que, para llegar a él, hay que ir por la puerta trasera.

Punto R masculino: las zonas erógenas de los hombres

Debajo de la vejiga, sobre el perineo y en la parte inferior del recto. Ya tienes el mapa del tesoro. Justo ahí es donde se encuentra el botón del placer masculino, también denominado punto P o punto R.

¿A qué se deben estas diferentes opiniones en cuanto al nombre? Al contrario que el punto G femenino, que debe su nombre a su descubridor (el ginecólogo alemán Ernst Gräfenberg, a comienzo de los años 60), su equivalente en la anatomía masculina recibe su nombre por la zona en la que se encuentra.

Así quienes le dan mayor importancia al conjunto en sí de esta región tan sensual, se refieren a este botón de placer como punto R, en tanto que se encuentra en el recto. Por su parte, los que buscan un término mucho más preciso, prefieren llamarlo punto P, en tanto que lo que realmente se está estimulando con las técnicas que veremos más adelante, es la próstata (y el área perineal).

Zonas erógenas de los hombres que deberías conocer

Punto R masculino

Aparte del punto R (que analizaremos en profundidad más adelante), ¿cuáles son las otras zonas erógenas del cuerpo masculino? Hagamos un rápido repaso por algunas de las más destacadas para que las tengas en cuenta en tus próximos encuentros sexuales:

  • Glande: el grado de sensibilidad puede variar mucho de un hombre a otro. Lo que está claro es que esta zona les resulta muy placentera y, cuando se estimula a través del sexo oral, ¡se vuelven locos!
  • Escroto: siempre que se hagan con suavidad y con mucha ternura, los masajes en el escroto tienen el éxito asegurado. Las caricias se deben realizar con mucha delicadeza, empleando para ello las yemas de los dedos en tanto que los testículos y el saco escrotal son muy sensibles, sobre todo cuando el chico está excitado.
  • Perineo: nos acercamos peligrosamente al punto P, pero de momento, nos vamos a quedar en la superficie con unos suaves masajes justo después del escroto y antes del ano.

A estas zonas tan sensibles puedes añadir otras áreas del cuerpo que son tan excitantes para el hombre como para la mujer: el cuello, las orejas, los muslos… ¡y por supuesto la mente!

Desprenderse de prejuicios

Uno de los principales problemas que presenta el punto R es su ubicación. O mejor dicho, es el método que hay que emplear para acceder a él. Todavía hay hombres y mujeres que interpretan que todo lo que tenga que ver con la penetración anal está limitado a las relaciones homosexuales. ¡Pero qué gran error!

En este blog siempre hemos intentado eliminar ese tipo de prejuicios refiriéndonos a los juegos de penetración anal y a los accesorios para su práctica como algo súper excitante en cualquier tipo de pareja. La confianza, la información y la curiosidad son tres elementos fundamentales a la hora de dar este paso.

Libérate de prejuicios y de ideas preconcebidas (dolor, vergüenza, incomodidad…) porque con ello te estás perdiendo una parte súper divertida del sexo, tanto en pareja como en solitario.

Técnicas para la estimulación

Estimulación punto RY como siempre, llega el momento de pasar de la teoría a la práctica. Porque, una vez que has entrado en razón y te has dado cuenta de que el sexo no sigue ningún patrón de género sino de placer, lo que toca es lanzarse a experimentar con todo lo que te has estado perdiendo hasta ahora.

¿Cómo se estimula el punto R? Dada su peculiar ubicación, esta zona erógena masculina se puede activar tanto desde el exterior y de manera más superficial, como desde el interior y de un modo mucho más íntimo. Si es tu primera vez, puedes empezar con la versión más light que, como ya comentaba anteriormente, se trata en acariciar y ejercer cierta presión en la zona perineal, ésa que está justo después del escroto y antes del ano.

Para una estimulación mucho más intensa, hay que ganar en profundidad, lo que implica pasarse a la penetración anal. El masaje prostático se puede realizar o bien con los dedos o bien con uno de los muchos accesorios eróticos diseñados con este objetivo, y tanto en solitario como en pareja.

¿Cosas que debes tener siempre en cuenta? Tanto la zona como las manos o los juguetes deben estar bien limpias e higienizadas (emplear enemas y geles limpiadores de juguetes nunca está de más), ya que vamos a tocar una zona muy sensible de la anatomía masculina. También por ello es importante emplear una adecuada lubricación que permita penetrar el ano con suavidad y delicadeza.

No es imprescindible que sea una penetración voluminosa: puedes comenzar con un dedo o con un plug delgado, no te hará falta más. Lo más cómodo y accesible, bien sea para la masturbación en solitario como para ser estimulado por otra persona, es recostarse sobre la espalda, con las piernas abiertas y ligeramente levantadas.

La penetración ha de ser siempre suave y progresiva pero, una vez dentro y cuando la zona ya ha quedado bien lubricada, hay chicos que disfrutan con sólo una pulsación constante sobre la próstata y hay otros que se lo pasan mejor con embestidas de intensidad variable. ¡Sólo lo a experiencia te dirá qué es lo que más va contigo!

 

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