¿Problemas con el sexo oral?

El sexo oral es un conjunto de técnicas eróticas fundamentales en los preliminares, excitantes durante el coito y me atrevería a decir que casi imprescindibles para alcanzar plenamente el orgasmo. Pero, ¿estáis seguros de que las controláis?

Con el sexo oral, nada de complejos

Mi amigo Pablo siempre ha dicho que para un hombre no hay nada más maravilloso que despertarse con una felación. Nunca lo he puesto en duda porque la cara que se les queda a los tíos cuando practicas sexo oral es para hacer un cuadro.

Las chicas solemos tener mas reparos a la hora de dejarlos inspeccionar nuestras partes íntimas. El olor del sexo, su tacto, su humedad… pueden cortarnos un poco el rollo. Pero si algo he aprendido a lo largo de los años es que (hablando claro) ni a las chicas nos huele el chichi como pensamos ni los chicos son tan escrupulosos como nos los imaginamos (y mucho menos en cuestiones de sexo…).

Eso si, tanto las unas como los otros nos creemos que lo sabemos todo de sexo oral (¡es tan fácil! ¡Sólo hay que usar la boca!) pero el abuso de técnicas repetitivas o demasiado agresivas puede arruinar una buena sesión de sexo oral. Así que tomad apuntes.

Las chicas no somos máquinas tragaperras

Es hora de poner las cartas sobre la mesa: chicos, tenéis que aprender mucho sobre anatomía femenina para que la próxima vez el 69 no se quede en un 68 con decimales con el que practicar sexo casi que nos sale a deber.

Muchos hombres tienen la errónea convicción de que nuestra zona erógena es un agujero entre las piernas por el que casi cualquier cosa que metan va a producirnos placer. Otros se concentran tanto en el exterior que sus caricias terminan siendo incluso dolorosas. ¡Chicos, parad el carro! Lo que necesitamos es, sobre todo, mucha paciencia y una buena dosis de caricias en los lugares adecuados.

No somos una de esas máquinas de bar en la que vas echando monedas y dándole a la palanca hasta que te salen tres cerezas seguidas. Si realmente queréis que llegue el premio, hay que hacerlo con mucho tacto y delicadeza.

Truco que no fallaSexo Oral Chica

A la hora de practicar sexo oral muchos hombres se lanzan sobre el clítoris de su pareja como si fuera el botón on / off de nuestros orgasmos. Sin embargo, una estimulación tan directa sobre un clítoris excitado puede resultar más molesta que placentera.

En lugar de atacar tan directamente prueba a desplazar la lengua alrededor del clítoris con movimientos circulares. Puedes utilizar también los labios para dejar caer algunos besos húmedos sobre el clítoris mientras masajeas con la lengua sus alrededores.

Los cambios de temperatura añaden un nivel más de excitación a estas prácticas, así que no te cortes a la hora de tomar bebidas frías o calientes durante la práctica de sexo oral para estimular a tu chica con la calidez o el frío de tu lengua.

Dientes, dientes (¡no!), que eso es lo que les jode…

Si para estimular a una mujer con los labios y la lengua la técnica es fundamental, para hacerlo con un hombre es exactamente lo mismo. Tendemos a pensar que ese palito tan duro es un apéndice prácticamente insensible de la anatomía masculina con el que podemos jugar como si fuera el mando de la Play en el Call of Duty. Pero lo cierto es que si no llevas cuidado se te pueden destartalar todos los botones y game over, amiga.

Así que a menos que quieras acabar la partida antes de tiempo o que pretendas practicar la felación más rencorosa y hostil de la historia (que también podría darse el caso), pon boca de abuelita y olvídate de los dientes.

El glande en su conjunto y el frenillo en particular son las partes más sensibles del pene, así que trátalas con la delicadeza que se merecen. Por supuesto que puedes imprimir intensidad a tus movimientos, pero controla la presión de los labios, la posición de los dientes y el movimiento de la lengua. Y por supuesto, aunque estés hambrienta… ¡no muerdas!

Sexo Oral ChicosTruco que no falla

No hay nada más aburrido que chupar un pene como si fuera un pirulo tropical. Arriba, abajo, arriba, abajo… Al final conseguirás tu objetivo, pero menudo tostón.

Cambia un poco el rollo en tus felaciones e innova con tu técnica. Hace tiempo una amiga compartió conmigo este truco: imaginar que estás inflando un globo. En lugar de succionar (que puede incluso resultar doloroso), genera una ligera presión en la boca hinchando los cachetes mientras practicas una felación y acompaña la experiencia con unos suaves movimientos de la lengua sobre el glande. ¡Lo volverás loco!

 

Y ahora que ya conocéis la teoría, ¡a practicar se ha dicho!

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