No esperes a tu príncipe azul y disfruta del momento

Príncipe azul

Después de muchos años ejerciendo como terapeuta y sexóloga, la doctora Carme Sánchez ha publicado un libro que aborda la sexualidad femenina desde una perspectiva social, psicológica y biológica. La conclusión es clara: ¿para qué esperar por el príncipe azul?

El bajo deseo sexual es la principal preocupación de las mujeresLibro sexo

Durante muchos años mujeres de todas las edades han pasado por la consulta de la doctora Carme Sánchez, licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y máster en Sexología y Psicoterapia Integradora por la Universidad de Valencia. Sánchez ejerce en la actualidad como psicóloga clínica, terapeuta y sexóloga en el Institut de Sexologia de Barcelona, del que es codirectora, y con la experiencia obtenida durante todos estos años de profesión ha escrito un libro para ayudar a las mujeres a solucionar sus problemas sexuales.

¿Es cierto que el género femenino tiene menos interés por el sexo? A juzgar por las consultas que le realizan sus pacientes, podría parecer que sí. No hay que perder de vista que los cambios hormonales en la mujer son mucho más notables que en el caso de los hombres y que tal vez eso pueda influir en cierto modo en un descenso de la libido durante determinados ciclos.

Pero el problema de que la mujer experimente un bajo deseo sexual no está en estos cambios naturales sino en cómo se abordan. Lo que plantea Sánchez en su libro El sexo que queremos las mujeres (y cómo disfrutarlo) (El sexe que volem les dones (y com gaudir-ne)) es que la mujer tome conciencia de esta situación y de cómo le afecta en su día a día para darse cuenta de que no puede seguir esperando por su príncipe azul, y mucho menos en la cama.

¿Por qué mujeres y hombres se enfrentan al sexo de manera diferente?

Para la sexóloga Carme Sánchez hay un aspecto clave en la concepción que hombres y mujeres tienen del sexo y se encuentra en toda una serie de cuestiones sociales que, a pesar de haber ido cambiando con el paso del tiempo, todavía están muy presentes en la psicología femenina.

En cierto modo la mujer tiene más dificultades a la hora de jugar. Desde una edad más temprana que la de los hombres, las mujeres aprenden a realizar actividades porque les resultan útiles, no porque encuentren en ellas diversión. En cambio los hombres juegan de niños y juegan también en la edad adulta sin esa conciencia de responsabilidad que es tan característica del género femenino.

¿Cómo influye esto en el sexo? Sánchez hace hincapié en que el sexo es juego, por lo que evidentemente en la mentalidad femenina se puede producir un choque entre lo que es necesario y lo que es divertido. Teniendo en cuenta que la mayoría de las veces se mantienen relaciones sexuales por placer (ocio) y no con el objetivo de procrear (obligación), es comprensible que la mujer pueda llegar a experimentar esta pérdida de interés por una actividad que, en sentido estricto, no tiene ninguna repercusión tangible en su vida, esto es, no es algo realmente práctico.

Comunicación en la pareja

Éste es el motivo por el que la doctora hace hincapié en que el origen de la mayor parte de los problemas que existen en el dormitorio no se encuentran ahí sino fuera de éste. Para algunas mujeres puede resultar poco apetecible o incluso satisfactorio practicar sexo con sus parejas cuando tienen la mente en una gran cantidad de tareas que deben realizar por necesidad o por obligación mientras que el sexo no es más que juego.

La mujer debe hacer un esfuerzo para desconectarse de esa sensación de que existen otras obligaciones más importantes que el hecho de disponer de tiempo personal para dedicarse a algo tan placentero como el sexo. Abordar este tema desde una perspectiva también constructiva (el sexo ayuda a comunicarse con la pareja, mejora la relación, nos hace estar más sanos y felices…) es muy favorable a la hora de recuperar el deseo y la parte más lúdica de los encuentros sexuales.

Convéncete: no necesitas a un príncipe azul

El cine y la literatura a menudo generan una idea bastante errónea de lo que es el sexo haciéndonos pensar en la existencia de un príncipe azul. Parece como si las parejas no necesitaran comunicase en la cama igual que lo hacen en su vida social. Es un error caer en estas rutinas porque únicamente conducen a repetir una y otra vez lo mismo sin detenerse a pensar en si realmente está resultando satisfactorio o no.

Carme Sánchez insiste en El sexo que queremos las mujeres en que la comunicación en el dormitorio es esencial para disfrutar plenamente de un encuentro cuerpo a cuerpo. La sexóloga recuerda que “cada uno es responsable de su propio placer”. Es habitual que, debido a esta larga tradición sexista, a la hora del coito la mujer suela adoptar una posición sumisa frente al hombre: lo que venga estará bien.

Esta actitud no funciona ni para ella, que busca al príncipe azul que le lea la mente y sepa qué es exactamente lo que quiere que le hagan, ni para su pareja, que espera una muestra de si lo que propone resulta agradable o no. Con el tiempo lo lógico es que las parejas conozcan mejor el cuerpo y las zonas erógenas de sus compañeros sexuales, pero comunicarse durante estos encuentros es esencial para alcanzar este grado de intimidad. Así que puedes pasarte la vida esperando a que tu pareja averigüe por inspiración divina qué es lo que te gusta, cuándo y cómo o sencillamente puedes olvidarte de prejuicios y hablar claramente, algo que además resulta muy excitante.

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