Mujeres infieles… ¿Cómo se comportan?

Aunque nada en el comportamiento humano es computado, a pesar de que cada persona presenta unas características peculiares y, hablando de mujeres, cada una de ellas posee una singularidad que la hace única, incluso teniendo todo esto en cuenta podríamos percibir señales en la mujer que está siendo infiel. Algunos comportamientos se repiten tanto en hombres como en mujeres, pero se ha de tener en cuenta que caracteriza a la mujer su particular cautela, la capacidad intuitiva que hará mucho más complicado descubrir su infidelidad.

¡Suenan las alertas!

No todas las personas son capaces de soportar el peso de estar mintiendo a su pareja con toda tranquilidad, por tanto no a todas les resultará fácil inventar mentiras constantes para mantener una aventura fortuita o un romance en toda regla. Es muy común que la mujer intente hacer creer a su pareja que tiene nuevas amistades que justifican sus salidas, ocupaciones repentinas que podrían hacer pasar por auténticas sin demasiado esfuerzo. No es raro que una mujer comience a hablar de una persona desconocida, que lo haga con encendido disimulo, que no pueda evitar el deslumbramiento que siente y se le escape incluso en presencia de su marido. Que su teléfono móvil deje de estar siempre a la vista, porque hasta ahora no tenía nada que ocultar, es una señal inequívoca de que algo anda torcido. Igual que si se captan conversaciones en clave entre ella y sus amigas íntimas, imposibles de descifrar; también es posible que de repente una mujer tenga que disimular gastos extra: taxi, ropa interior nueva, gimnasio o compras excesivas. Una actitud desconocida hacia sí misma que la obligará a prestar nuevas atenciones a su persona, nuevos gustos o intereses que incluso no serán propios, sino de quien ocupe su atención.

Que las relaciones sexuales comiencen a tener un componente desconocido, cierta incomodidad captada en ella cuando hasta ahora siempre había mantenido un comportamiento regular, puede ser una señal certera, aunque también podría responder a un motivo hormonal, a simple indisposición. Pero es cierto que es muy difícil no mostrar algún síntoma que permita ver que algo nuevo ocurrió, tal vez nuevos deseos o por el contrario una actitud de tedio. Irritabilidad ante la insistencia sexual de un hombre que está, inevitablemente, compitiendo con otro sin saberlo: una actitud desconcertante para el hombre que no sospecha nada, y sin embargo sentirá un rechazo que no sabrá explicarse.

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