Masturbación femenina, el autodescubrimiento tabú

Que los chicos hablan más abiertamente de la masturbación es tan cierto como que el 45% de las mujeres se masturba a menudo. ¿Por qué la masturbación femenina es un tema que se nos resiste tanto?

El secretismo que rodea la masturbación femenina es un tema que siempre me ha llamado la atención. Será porque nunca he sentido reparos a la hora de hablar abiertamente del tema: una práctica natural, muy satisfactoria y beneficiosa para la salud sexual que para muchas mujeres sigue siendo un tema tabú.

No me vengas con cuentos, Caperucita

Es cierto, hemos progresado. ¡Menos mal! Si a comienzos de la década de los 90 sólo un 51% de las mujeres era capaz de reconocer que se masturbaba, en la actualidad esa cifra alcanza el 85%. Según los estudios realizados en este campo, la primera masturbación femenina suele producirse en torno a los 10 años. Desde luego, no es una edad como para estar hablando de sexo pero, ¿por qué las chicas tampoco suelen hablar de masturbación durante la adolescencia, e incluso mucho después?.

No digo que haya que exponerse públicamente como esos tipos que escriben su novela sentados junto a la ventana de un Starbucks. La masturbación no deja de ser una práctica íntima, pero también lo es el sexo en pareja y sobre éste no tenemos tanto reparo a la hora de hablar sobre nuestras experiencias. No te cortes tanto y comparte tus experiencias con tus amistades de más confianza o con tu pareja: es un buen método para que aprenda qué es lo que te gusta y cómo te gusta.

La masturbación femenina como terapia

La búsqueda del autoplacer es uno de los mejores métodos que existen para mejorar la calidad de nuestra vida sexual en pareja. Pero la masturbación femenina reporta beneficios que van más allá del ámbito sexual.

1. Ayuda a conciliar el sueño

Masturbarse favorece a la fabricación de endorfinas, esa sustancia que produce el organismo para liberarte del estrés y provocarte una agradable sensación de relajación.

2. Alivia los dolores mensutruales

El aumento del flujo sanguíneo a la zona pélvica calma los dolores y calambres propios de la menstruación. Y como ya hemos dicho que se producen endorfinas, estamos menos irritables.

3. Previene infecciones del tracto urinario

Durante la masturbación se generan fluidos que eliminan las bacterias que a menudo se instalan en el cuello del útero provocando incómodas infecciones.

4. Te pone en forma

En varias ocasiones nos hemos referido a la importancia de trabajar los músculos de la zona pélvica para disfrutar más de la penetración y prevenir patologías comunes como las pérdidas de orina.

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