Lugares donde practicar sexo este verano

Sexo en verano

Con la llegada del buen tiempo y por ende de las vacaciones tenemos muchos más alicientes para dar mayor vitalidad a nuestra vida sexual. Sin embargo, no es menos cierto que el periodo estival suele ser también el que favorece más rupturas. Evitar caer en la monotonía se antoja como la clave para sacarle el máximo partido al verano. Una de las mejores maneras de romper con las rutinas en el sexo es sin duda alternar los lugares donde damos rienda suelta a nuestra pasión. Explorar sitios poco habituales da un punto de morbo a nuestros encuentros.

Por tópico que resulte, el sexo en la playa es una de esas deliciosas experiencias que solo pueden saborearse en verano. Lógicamente, no se trata de planear una escapada a las playas de Torremolinos o Ibiza, sino dirigirse discretamente a una playa salvaje o a esa cala que no aparece en las guías. Lo ideal para explotar al máximo el sexo en este entorno es hacerlo de noche y si puede ser de madrugada mucho mejor. Aunque no puede orillarse la excitación añadida que supone el hecho de poder ser pillados, un plan tan romántico e intimista como el de la playa brilla mejor si se hace con discreción.

Vinculado al ambiente anterior aunque con muchas más posibilidades como ahora veremos encontramos a las relaciones sexuales en el agua. Todos aquellos que hayan experimentado el sexo en mojado saben del amplio abanico de opciones que ello presta a los amantes. Por un lado, la sensación de cansancio es menor (por lo que la eyaculación suele retrasarse) debido a lo refrescante del entorno y al menor esfuerzo exigido para maniobrar con la pareja (la presión del agua provoca que el peso de los cuerpos parezca menor). Lo ideal es hacer uso de una piscina privada pero los más atrevidos pueden desplazarse a la playa.

Desde luego, el sexo al aire libre puede hacer realidad muchas fantasías. Y no todas ellas tienen que ver necesariamente con los tópicos veraniegos, pues escaparse a una colina o un claro de un bosque que conocemos es igualmente estimulante. Esto puede planearse dentro de un ejercicio más amplio que incluya también una parte deportiva. En este sentido, podemos practicar senderísmo o recorrer rutas en bicicleta y, en un momento dado, dar rienda suelta a nuestros deseos. Otras alternativas, aunque no sean estrictamente espacios exteriores, las encontramos en balcones y terrazas.

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