Llanto después del sexo: la confusión del placer

Llanto después del sexo

Es una reacción completamente normal, aunque puede dejarte un poco pillada tanto a ti como a tu pareja. Se puede presentar en forma de risas o llanto después del sexo y es una respuesta química incontrolable.

No hay que confundir emociones

Habitualmente asociamos el llanto con un sentimiento de tristeza y pensar que una persona llore en el momento de alcanzar el orgasmo o justo después del sexo puede parecer algo catastrófico (especialmente para la persona que comparte con ella ese momento). Por eso es importante no confundir emociones.

Salvo en los casos de disforia poscoital, en la que verdaderamente sí se está produciendo una caída emocional en toda regla (se pasa de la euforia de estar subida a una montaña rusa a la bajona de Un monstruo viene a verme) llorar durante el momento de máximo placer no tiene por qué ser entendido como una manifestación de un sentimiento de desasosiego o de tristeza.

También hay que diferenciar estas lágrimas del sufrimiento o de estar practicando algo que no nos gusta o que no nos satisface. Aún descartando todos esos problemas de tipo físico o emocional se puede producir el llanto después del sexo o durante el mismo momento del orgasmo y ser la máxima expresión de nuestra felicidad. Suena raro, pero más raro es que Enrique Iglesias siga grabando discos y ahí lo tenemos, ¿no?

El llanto después del sexo es toda una liberación

Una vez más, nuestro cuerpo nos engaña sutilmente con una serie de reacciones químicas asociadas al orgasmo que provocan estos repentinos desequilibrios emocionales. Al igual que sucede en risas-y-llantola casa de Gran Hermano, durante el orgasmo “todo se magnifica”. Esto se produce porque el cerebro libera de forma masiva dos hormonas: la vasopresina (en el caso de los hombres) y la oxitocina (en el caso de las mujeres). Las hormonas de la felicidad en la unión entre mamíferos.

A nivel neurológico esta avalancha hormonal ligada a las emociones del momento, la interacción de las hormonas del deseo (norepinefrina con la testosterona) y la energía que desprenden vuestros cuerpos puede convertir la situación en algo tan intenso que necesites una válvula de escape para tanto gozo.

El llanto después del sexo o durante el orgasmo vendría a ser esa catarsis, esa liberación que confirma que has alcanzado el placer absoluto, la máxima felicidad. Aunque químicamente es un batiburrillo de oxitocina, prolactina y endorfinas sacudiendo todo tu cuerpo, queda más bonito decir que es ‘pasar a otro nivel’. También quedaría mejor que en lugar de llorar te diera por reír, porque por mucho que intentemos eso de no confundir las emociones, el tema de las lágrimas siempre parece traernos un poco de drama.

En cualquier caso, hablando el otro día con un amigo, a lo mejor lo más preocupante no es que a alguien le pase esto después del sexo contigo. ¿Qué pasa si le entra un ataque de risa o de llanto justo antes, cuando te ve en bolas? Ahí sí que es para pensárselo…

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