Lesiones durante el sexo que se repiten con frecuencia

Lesiones durante el sexo

El sexo no deja de ser una actividad física y, como tal, implica un esfuerzo. Las lesiones durante el sexo son más habituales de lo que imaginas. Aunque no todas las noches de pasión extrema tienen por qué acabar en una sala de urgencias, es conveniente conocer estos pequeños ‘riesgos’ a los que te enfrentas y disfrutar de una vida sexual más saludable.

Molestias que no sientes hasta el día siguiente

Uno de los aspectos más llamativos de las lesiones durante el sexo es el espacio de tiempo que existe desde que se producen hasta que las sientes. Obviando ese tipo de molestias que se experimentan durante el sexo como consecuencia de un problema de salud, las lesiones más habituales (contracturas, hematomas, rozaduras…) no se sienten hasta el día siguiente.

¿Acaso durante el sexo nos convertimos en superhéroes? En cierto modo, sí. La percepción del dolor es muy diferente cuando tu cuerpo es invadido por las endorfinas. Las denominadas ‘hormonas de la felicidad’ son las responsables de que el sexo sea una actividad tan divertida e indolora, al menos mientras te mantienes en acción. Podría decirse que el placer se apodera de tu cuerpo y de tu mente, bloqueando otro tipo de sensaciones para sólo percibir las más agradables.

Pero si has chocado contra un mueble, si te has dado un golpe en el codo mientras estabas en la ducha o si has dejado el cuello torcido sobre el reposabrazos del sofá, al día siguiente notarás las consecuencias.

Salud sexual

5 tipos de lesiones durante el sexo que puedes evitar

Siempre hemos sido de la opinión de que en el sexo hay que experimentar. Con juguetes, con posturas, con diferentes roles… Pero hasta que conoces bien el terreno de juego, cualquier innovación que introduzcas en tu vida sexual conlleva cierto nivel de riesgo.

Practicar sexo con tu pareja nunca a ser igual de arriesgado que lanzarse en paracaídas. Sin embargo, algunas de las molestias más comunes pueden acabar interfiriendo en el desarrollo de tus rutinas. Para garantizar tu salud sexual es conveniente que las tengas en mente. Conociendo las lesiones más comunes durante el sexo es más sencillo ponerles remedio:

1. Hematomas: son la consecuencia de esos golpes que pasan prácticamente inadvertidos durante un cambio de postura o un paseo acelerado hasta el dormitorio. Este tipo de contratiempos suponen más de la mitad de las lesiones que se sufren durante el sexo.

2. Raspones: el roce con tejidos ásperos (por ejemplo, una moqueta) y la fricción continuada con el cuerpo provocan molestas rozaduras en la piel que pueden tardar varios días en recuperarse.

3. Contracturas: son muchas las partes de tu cuerpo que se pueden ver expuestas al estrés físico durante una sesión de sexo intenso. Cuello, lumbares y piernas (sobre todo en las chicas), son las tres zonas que suelen salir más afectadas por los sobreesfuerzos a los que se somete el cuerpo en determinadas posturas.

4. Coitalgia: es el dolor en la zona genital y, en estos casos, sí se experimenta durante el acto sexual. Puede deberse a la falta de lubricación, a cuestiones psicológicas o a limitaciones de carácter físico. En casos extremos, las mujeres podrían sufrir desgarro vaginal y los hombres fracturas en el pene.

5. Infecciones de orina: las infecciones del tracto urinario son muy comunes entre quienes tienen una vida sexual muy activa. Afectan principalmente a las mujeres debido a las particularidades de sus órganos genitales y se pueden evitar en gran medida miccionando después del coito.

Dolores sexo

Lugares en los que es más común lesionarse durante el sexo

Las lesiones durante el sexo dependen mucho de los hábitos y prácticas de cada pareja. Pero con independencia de los gustos particulares, es posible establecer una relación entre los lugares en los que habitualmente se mantienen relaciones y su grado de ‘peligrosidad’.

Por extraño que resulte, uno de los lugares más peligrosos para la práctica de sexo es el sofá. Este mueble tan útil para repocharnos una tarde de domingo mientras vemos una película resulta ser el causante de la mayoría de las lesiones de cuello y espalda que se producen durante el coito.

Tampoco suele tener muy buen final lo de practicar sexo en la ducha o en la bañera. Este espacio húmedo y reducido puede ser tan excitante como arriesgado si nos dejamos llevar por la pasión y no tenemos en cuenta los posibles resbalones o los golpes contra paredes y mamparas.

Y hablando de golpes, ¿has practicado sexo en el coche alguna vez? Por mucho que te esmeres en colocar el asiento y encontrar la posición más cómoda, siempre acaba apareciendo por ahí alguna palanca, el volante y otros accesorios incompatibles con tanto movimiento.

Pero si nos ponemos en plan estricto, ni siquiera la cama es un lugar 100% seguro para la práctica de sexo. Si te da por experimentar posturas de dignas de un acróbata o llevar un ritmo muy rápido en el típico mueble de Ikea mal ensamblado, puedes acabar fácilmente en el suelo.

Por lo general, ninguna de las lesiones durante el sexo que se repiten con más frecuencia requieren asistencia médica inmediata. A pesar de que podrías notar las molestias durante algunos días, éstas terminan desapareciendo tal como vinieron. Además, siempre puedes tomar algunas precauciones (corregir la postura, asegurarte de que estás en el lugar adecuado, modificar el ritmo si experimentas dolor…) para evitarlas.

Así pues, estos pequeños riesgos no deben suponer una limitación a la hora de disfrutar del sexo. Como dice el refrán popular, “sarna con gusto no pica”.

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