LegalFling: el sexo también puede ser un contrato

Legal Fling

El sexo no siempre resulta algo placentero. En determinadas circunstancias es empleado como un instrumento de coacción, de chantaje o de superioridad. Aplicaciones como LegalFling pretenden emplear la tecnología para evitar la confusión. Se gana en seguridad, pero tal vez se pierde la espontaneidad y la pasión del sexo consentido.

La tecnología se une al movimiento #MeToo

La lista de acosados y acosadores parece interminable. A raíz de que se destaparan los abusos cometidos por el productor hollywoodiense Harvey Weinstein, han ido apareciendo nuevos testimonios que ponen rostro y nombre al acoso sexual. Los conocemos porque son famosos, porque los hemos visto cientos de veces en series y películas pero, ¿te imaginas cuántas otras personas, desde su anonimato, han pasado por esa misma situación?

El movimiento #MeToo , iniciado a través de las redes sociales, está pegando fuerte en entorno artístico estadounidense y poco a poco se ha ido desplazando hacia otros países y sectores profesionales. Un tema controvertido que ha vuelto a poner sobre la mesa el debate de dónde está el límite entre el acoso y la provocación.

Para evitar este tipo de confusiones, a unos desarrolladores holandeses se les ocurrió la idea de introducir un nuevo concepto regulador en cualquier tipo de contacto íntimo. Es así como nace LegalFling: la aplicación que convierte el sexo en un contrato.

Así funciona LegalFling

Básicamente, la utilidad de esta aplicación para smartphones es la de certificar que se va a mantener una relación sexual porque las dos personas involucradas así lo quieren. LegalFling sirve para cerrar este ‘contrato de consentimiento’ entre dos adultos dispuestos a practicar sexo y evita eventuales denuncias por parte de una de las partes con respecto a la voluntad o no de mantener relaciones íntimas.

¿Las evita? Se me ocurren mil formas de echar por tierra esta teoría. O aún peor, de que este tipo de aplicaciones se conviertan en el pretexto perfecto para justificar comportamientos delictivos. Pero veamos primero como funciona exactamente esta aplicación.Contrato Legal Fling

Como en cualquier contrato, LegalFling se compone de varias cláusulas. En ellas se puede especificar prácticamente todo lo que va a suceder en el encuentro sexual para no dejar ningún cabo suelto antes de ‘proceder’ a ello. Desde luego, toda esta terminología asusta bastante porque parece cualquier cosa menos un acto libre, divertido y de afecto entre dos personas.

¿Cuáles son las cláusulas de un contrato con LegalFling?

Entre las cláusulas te puedes encontrar cuestiones como si se va a usar o no preservativo, si los participantes declaran no padecer ninguna enfermedad sexual, si se practicará algún juego de rol, bondage o sadomasoquismo o si está autorizada la realización de vídeos y fotografías. Una vez que está todo pactado por ambas partes, se procede a la firma del contrato.

A través de la app, se envía por teléfono una copia a la otra persona que viene a ser una especie de solicitud para tener sexo con unas determinadas condiciones. ¿Te convence lo que dice el contrato? Pulsas el botón del corazoncito y das tu consentimiento. La privacidad y la veracidad del contrato se garantiza a través del sistema blockchain y supuestamente permitiría que el contrato fuera utilizado como prueba en el caso de que, por cualquier motivo, dicha relación sexual acabara en los tribunales.

¿Es necesario el consentimiento sexual explícito?

Dejar claro qué es lo que quieres y qué es lo que no es algo que siempre debería hacerse durante un encuentro sexual. Incluso en una relación esporádica y con una persona a la que acabas de conocer esa misma noche, este tipo de condiciones siempre han estado implícitas en el acto.

Consentimiento sexual

El problema es que es cierto que muchas personas no están dispuestas a aplicar esas limitaciones, o bien porque no quieren entender cuáles son las preferencias de la otra persona o bien porque desean imponer las suyas a toda costa. Pero, ¿es necesario el consentimiento sexual explícito?

El alcance y la utilizad de LegalFling

Me cuesta creer que una aplicación como LegalFling sea la solución a los problemas de acoso que existen en la actualidad. No creo que se trate de una cuestión de contratos que clarifiquen cuáles son nuestros propósitos, sino de algo que debería haberse abordado mucho antes del encuentro sexual, en nuestra propia educación.

Si una persona no es capaz de entender que el sexo no puede ser empleado como una herramienta de abuso y control, ¿de qué sirve suscribir un contrato? Es más, de la misma manera que se emplea el sexo como arma de dominación, ¿qué nos hace pensar que ese contrato no podría haberse suscrito también por obligación?

 

Habrá quienes piensen que LegalFling es la panacea al problema de los abusos y las violaciones. Pero no hay que obviar que este tipo de coacciones no siempre se manifiestan en forma de relación íntima, sino que existen muchas otras formas de acoso sexual. Por todo ello, no creo que este tipo de contratos solucionen el problema, sino que más bien favorecen a este proceso de deshumanización del acto sexual.

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