Las fantasías sexuales preferidas por las mujeres

fantasías sexuales

Basándose en las imágenes que nos resultan más excitantes, la mente construye situaciones al margen de la realidad para ponernos a mil. Son las fantasías sexuales, ilusiones que nos permiten vivir nuestra sexualidad también desde el plano de lo intangible, pero que con un poco de atrevimiento puedes convertir en algo real.

Libera tu imaginación: fantasear te sienta muy bien

¿Quién no ha tenido alguna vez una fantasía erótica? Es un modo muy eficaz de incrementar la excitación durante los encuentros sexuales o de preparar el cuerpo y la mente para algo diferente. La presión social y la falsa moral ponen en cuestión muchos de estos impulsos, pero imaginarse en situaciones excitantes es lo más natural del mundo. No hay motivo para sentirse culpables por ello o para no compartirlo con tu pareja. ¡Puede ser muy divertido!

De hecho, fantasear es algo que a todos nos sienta muy bien, y el ámbito erótico no se queda al margen. No en vano, ¿sabes cuál es el órgano sexual más poderoso de todos? Tu cerebro. Así que no te cortes a la hora de ejercitarlo para obtener placer. Es una actividad repleta de ventajas:

– Mejora la calidad de tus relaciones íntimas al aportar un mayor nivel de excitación.

– Te libera de prejuicios y complejos para que te centres únicamente en el placer.

– Gracias a las fantasías eróticas puedes experimentar con otras manifestaciones del deseo a las que nunca antes te habías acercado.

– Te permiten ‘adornar’ lo cotidiano con todo tipo de detalles que favorecen a la creación de nuevos juegos, nuevas expectativas y nuevos placeres.

Tipos de fantasías sexuales: ¿realidad o ficción?

Tipos de fantasías eróticas

Su propio nombre ya nos indica que hay algo de irreal en todos estos pensamientos. Una fantasía sexual no deja de ser una proyección de aquellos deseos que tal vez por vergüenza o por temor hemos preferido reprimir. Pero dejarlos en un rincón de la mente y recurrir a ellos en los momentos de máxima excitación no los hace menos reales.

De hecho, muchos de estos anhelos son perfectamente realizables. Desde los típicos juegos de roles (dominación y sometimiento), hasta tener relaciones sexuales en lugares insólitos, participar en una orgía o eyacular sobre tu pareja.

¿Dónde está el límite entre la fantasía y la perversión? Ésta es una línea muy delgada que sólo se puede medir desde la perspectiva de lo que sientes y de lo que tu pareja opina al respecto cuando le propones alguna de estas ilusiones. Más allá del pudor o de la vergüenza inicial, ¿te sientes cómodo con lo que piensas?

Ten en cuenta que algunos tipos de fantasías eróticas, las más intensas, las más atrevidas o las más salvajes, no tienen por qué salir de tu mente. Simplemente se quedan ahí, latentes en tu subconsciente, como un interruptor que cada vez que lo accionas hace que te pongas a mil.

Fantasías sexuales de hombres y mujeres: cada uno a lo suyo

¿Hay alguna diferencia entre lo que imaginan los chicos y lo que imaginan las chicas? Las fantasías sexuales sí entienden de género. La finalidad es la misma: la consecución de un placer que inicialmente sólo está en nuestra mente. Pero la forma de articular esas ilusiones y la prioridad por la que se ordenan presentan algunos matices cuando se trata de hombres o de mujeres. Así lo refleja el estudio realizado en 2014 por el departamento de Psicología de la Universidad de Quebec (Canadá).

Tradicionalmente, las fantasías de los hombres han tenido un enfoque de dominación que no se ha dado tanto en las mujeres. No hay que culparlos. Es producto de la cultura masculina que se nos ha impuesto desde tiempos inmemorables. En la mayoría de los casos, ellos se dejan llevar por las posiciones dominantes, bien sea fantaseando con tener sexo oral, eyacular sobre sus parejas, observar a dos mujeres practicar sexo o participar en tríos, orgías o encuentros con personas que no son su pareja habitual (incluidos los encuentros homosexuales).

Las mujeres también fantasean, pero le dan un enfoque algo diferente al deseo, al placer y a lo que para ellas representa todo este cóctel de sensaciones.

Fantasías eróticas más habituales entre las mujeres

Fantasías eróticas femeninas

Puede sonar a tópico, pero las fantasías sexuales femeninas son mucho más elaboradas. Por poner un ejemplo: si se tratara de imaginar el desarrollo de una peli porno, la mente masculina iría más al grano mientras que la de la mujer puliría los detalles haciéndola más visual, más concreta y, en cierto modo, más intensa. Los pensamientos eróticos más recurrentes entre las féminas son:

– Tener sexo en un lugar romántico (sí, en plan peli. Y sí es con un famoso, ¡mejor!).

– Tener sexo en un lugar insólito o público.

– Experiencias de sexo oral (recibiéndolo o dándolo).

– Mantener relaciones eróticas fuera de la relación de pareja.

– Ser sexualmente dominadas.

– Participar en orgías con más de tres personas (hombres y mujeres).

 

Estos relatos mentales son lo más parecido a encender una cerilla. Un fogonazo repentino, una chispa que enciende la mente para poner a trabajar a todo tu cuerpo. Visiones con tanto potencial que a veces incluso es mejor dejarlas ahí, en el espacio que ocupan en tu subconsciente, como la promesa de algo que podría suceder en cualquier momento. Un modo de excitación muy íntimo al que puedes recurrir discretamente siempre que te apetezca.

Hemos reunido las fantasías más habituales entre las mujeres, pero hay muchísimas más. Permitirse fantasear es el primer paso para tener fantasías y disfrutar de tenerlas, las pongas en práctica o no. ¡Vivan las fantasías sexuales!

 

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