Las fantasías sexuales preferidas de los hombres

Fantasías sexuales

Deseos, pasiones, anhelos e instintos. Hay un espacio del subconsciente en el que todo se entremezcla para generar imágenes mentales tan vívidas que es imposible no sentirse excitados. En el caso de los hombres, ¿cuáles son esas fantasías sexuales que se cocinan en el interior de sus mentes?

Las 5 fantasías eróticas más comunes entre los hombres

Es cierto que cada persona tiene su mundo interior. Su experiencia, sus valores y sus expectativas son aspectos muy significativos para determinar cómo funciona la mente humana a la hora de construir este tipo de imágenes tan estimulantes desde el punto de vista sexual.

Pero, a pesar de que cada uno está marcado por sus propias circunstancias, ¿es posible hacer un listado de las fantasías sexuales preferidas de los hombres? Sin lugar a dudas. Si hay muchos rasgos que nos hacen diferentes, todavía hay muchos más que nos hacen exactamente iguales.

1. Mantener relaciones sexuales con otra persona que no es la pareja habitual. Ésta es una fantasía erótica muy extendida tanto entre el género masculino como en el femenino. De hecho, un 80% de las personas imagina o ha imaginado en alguna ocasión cómo sería el sexo en estas circunstancias.

2. Hacer un trío. Normalmente la idea de trío masculina se limita en exclusiva a la de dos mujeres y un hombre.

3. Practicar sexo anal. En este sentido, las posibilidades son más amplias. Los chicos no sólo están interesados en penetrar analmente a sus parejas sino en saber qué se siente al ser penetrados.

4. Dominar o ser dominados. Es una fantasía erótica que se da en las dos vertientes. Con frecuencia a los chicos les gusta tener el control, como si en cierto modo eso reforzara su masculinidad. Pero lo cierto es que muy pocos pueden resistirse a los encantos de toda una dominatrix.

5. Sexo en lugares poco comunes. Pueden ser más o menos imaginativos. Con todo, el hecho de mantener relaciones sexuales en las que puede existir el riesgo de ser descubiertos les resulta una idea muy tentadora.

 

Fantasías sexuales hombres

¿Cómo ven las mujeres las fantasías sexuales de los hombres?

Tradicionalmente, las fantasías sexuales masculinas son abordadas desde el punto de vista de la dominación y las fantasías sexuales de la mujer desde una perspectiva más sumisa. Esto es algo que no siempre satisface al género femenino, y mucho menos en los tiempos que corren, en los que la mujer ha decidido tomar las riendas de la realidad y reivindicar su protagonismo.

Pero estos y otros tabúes como el de la penetración anal poco a poco van pasando a la historia. Las mujeres ya no se sienten tan temerosas de expresar su sexualidad y eso es algo que a los chicos les pone. No sólo por el hecho de que estén dispuestas a experimentar las fantasías que ellos les propongan, superando prejuicios, valores y creencias, sino porque esto ayuda a que la comunicación en la pareja sea más fluida.

Cuando las fantasías de la otra persona se escuchan, se entienden y hasta se comparten, emplear la imaginación como herramienta erótica resulta mucho más satisfactorio. Eso sí, a pesar de que exista muy buen rollo con tu pareja, piensa antes si algunas de esas fantasías no sería mejor guardártelas para ti. ¿O cómo crees que le sentaría decirle que te has imaginado montándotelo con su mejor amiga? La prudencia es la mejor consejera.

Comparte tus fantasías sexuales sin que la situación sea incómoda

Partiendo de la base de que no todas las mujeres entienden o comparten las fantasías sexuales de los hombres (especialmente aquellas que tienen que ver con ser penetrados analmente o con el cambio de roles en la cama), es de entender que a veces la comunicación no sea lo suficientemente fluida entre ambos.

La situación es complicada. Un hombre que expone sus deseos con agresividad o con cierto tono de imposición hará que su pareja se sienta tan incómoda como en el caso de que optara por reprimir todos sus anhelos. Una vez más nos encontramos en un escenario en el que la sinceridad, la confianza y la compenetración son la clave del éxito.

Tal vez hay fantasías que nunca deberían compartirse con la otra persona. Pero no por una cuestión de vergüenza o de temor. Sencillamente porque, a pesar de tener pareja, hay aspectos de nuestra vida íntima que funcionan mejor cuando reservamos ese espacio única y exclusivamente para nosotros mismos. No se trata de una forma de autocensura o represión sino de amor propio y de respeto hacia las personas que nos importan.

¿Cómo son las fantasías sexuales que suelen tener los hombres?

Existe una línea muy delgada entre las fantasías eróticas y lo políticamente correcto. Al fin y al cabo estamos ahondando en temas a veces un poco delicados que conectan directamente con las pasiones, los instintos y el deseo del ser humano. O lo que es lo mismo, con su parte más irracional.

Pero hay que tener algo claro: mientras son fantasías y permanecen en la mente, no son más que eso. Una imagen ficticia que construye el cerebro a partir de nuestros anhelos. Podemos fantaseas perfectamente con ser infieles a nuestra pareja de toda la vida, con tener sexo con un adolescente o con apuntarnos a una orgía multitudinaria en la comunidad de vecinos. ¿Significa eso que realmente deseamos que suceda? No, sencillamente nos encanta recrearnos en esa idea, porque la mayoría de las veces las fantasías sexuales son como comerse un caramelo que no engorda.

En este sentido, hay que tener en cuenta que el límite de estos pensamientos está en el sentido común. Del mismo modo que un hombre puede pasarse toda una tarde matando zombis en la videoconsola sin que ello implique que sea un psicópata, también es consciente de que abordar a la vecina en el portal y mantener relaciones con ella mientras su pareja está fuera de casa no es lo más honesto.

Fantasías eróticas masculinas

Tipos de fantasías sexuales

  1. Realizables: son todos esos deseos que, con un poco de comunicación y una buena dosis de imaginación, se pueden hacer realidad. Para ello es imprescindible la confianza en la pareja, su complicidad y las ganas de complacer al otro. No todo son fantasías de andar por casa como las de emplear nuevos accesorios eróticos, hacer juegos de roles con disfraces o tener sexo en lugares poco comunes. Algunas de estas fantasías implican un cambio importante en la relación (como tener sexo con más personas o iniciarse en las prácticas BDSM), por lo que es imprescindible que las reglas del juego queden muy claras antes de que éste empiece.
  2. Imposibles: por mucho que fantasees con montártelo con una estrella del porno en una playa del Caribe, hay sueños que no van a hacerse realidad. ¿Significa esto que deberías dejar hueco para otras fantasías más factibles? Todo lo que te resulte estimulante te estará aportando algo positivo. Tener una de estas fantasías guardada en la recámara, a pesar de que eres consciente de que resulta imposible, no hace que ésta sea menos excitante.
  3. Reprimidas: pudor, vergüenza, miedo al rechazo… Son muchos los motivos por los que los hombres reprimen algunas de las fantasías sexuales que de vez en cuando asaltan sus mentes. Algunas de las más corrientes dentro de esta categoría son:

Tener sexo con la mejor amiga de su novia. Pero no estigmaticemos a los chicos con la marca de la infidelidad porque esta fantasía también es común entre las mujeres. La curiosidad es algo inherente al ser humano.

Tener sexo con su mejor amigo. Las fantasías homosexuales son bastante frecuentes. No siempre tienen por qué significar que el hombre tenga dudas acerca de su orientación. Pero la mente es así de tramposa. La excitación también está muy relacionada con la conexión que tenemos con otra persona, con independencia de su sexo. Además, los hombres tienen un espíritu muy competitivo y están dispuestos a poner a prueba todo, incluso su destreza como amantes frente a la de sus amigos.

Tener sexo con mujeres mayores. Entran en el saco todos los rangos de edad por encima de los 50 años: las cougar (mujeres ardientes entre los 50 y los 60), las MILF (Mother I’d Like to Fuck) y las GILF (Grandmother I’d Like to Fuck). Una mujer con muchos años de experiencia como amante resulta una idea fascinante para la mayoría de los hombres, pero también algo de lo que avergonzarse. No es algo de lo que se hable con la misma naturalidad que con otras fantasías.

Beneficios de tener fantasías sexuales

Por mucho que sientas un agradable cosquilleo en la zona genital, la excitación sexual empieza mucho más arriba: en el cerebro. Incluso cuando no estas fantaseando con nada pero empiezas los preliminares con tu pareja, la mente ya está generando unas expectativas de placer que son las que hacen que te pongas a mil.

Echarle un poco de imaginación tiene numerosos beneficios para tu salud sexual y emocional:

1. Tu autoestima se dispara. En las fantasías sexuales eres el protagonista y todo sucede tal como deseas. ¡Eres el amante perfecto!

2. Vives el sexo de manera más intensa. Tu imaginación alimenta el deseo y el deseo se transforma en placer. El círculo se completa.

3. Se incrementa el deseo sexual. En esos momentos en los que te sientes físicamente agotado, la mente puede hacer que los motores vuelvan a ponerse en marcha.

4. Te olvidas del estrés. Te desinhibes, te sientes libre y relajado, capaz de alcanzar unos niveles de placer que están por encima de la realidad.

5. Mejoras tu relación de pareja. A través de las fantasías sexuales se presentan nuevos retos en tus relaciones íntimas. Situaciones más divertidas, más intensas y, en definitiva, mucho más placenteras.

 

Con independencia del tipo de fantasías sexuales que tengan hombres o mujeres, hay una máxima que no podemos perder de vista. Lo que nos define son nuestras acciones, no lo que está dentro de nuestras mentes con la forma ingrávida de las ideas. La imaginación erótica no debería tener restricciones: fantasear siempre es saludable. Nuestros actos sí: el placer no puede ser algo perturbador o intimidante para otras personas.

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