La primera revista porno de Europa

La primera revista porno de Europa

En el siglo XVI el tema con la Iglesia no estaba como para andar haciendo dibujitos subidos de tono y mucho menos como para recopilarlos en todo un manual de sexo renacentista. Sin embargo hubo quien se atrevió con el asunto y dio el paso de editar la que podríamos considerar la primera revista porno de Europa, a pesar de acabar en la cárcel por tal osadía.

Existe el sexo más allá del Kamasutra

Cuando pensamos en sexo, en libros, en posturas y en grabados que ilustren toda esta información, a todos se nos va la mente al Kamasutra. Sin duda es la obra más popular y una de las más Julia con un atletacompletas en lo que a manuales amatorios se refiere, pero a lo largo de la historia este tema ha interesado a muchos otros artistas y a muchas otras culturas y se ha abordado de múltiples maneras.

En este post vamos a profundizar en la que fue la primera revista porno de Europa. Para ello nos tenemos que remontar al sexo renacentista, que es el sexo tal como lo verías en las películas éstas que suelen ser un tostón pero que siempre se llevan el Oscar al mejor vestuario porque vestir a una meretriz del siglo XVI siempre es más complicado que vestir a una choni del siglo XX.

La primera revista porno de Europa te puede traer problemas

En realidad en los grabados de Marcantonio Raimondi ropa, lo que se dice ropa, no verás mucha. El artista se ‘inspiró’ (en realidad, las copió) en unas pinturas que Giulio Romano había realizado por encargo de Federico II Gonzaga y que nunca serían vistas más allá de su círculo de amistades más cercano. Al parecer, era normal que la gente de la nobleza, con el pretexto de que eran obras con alusiones mitológicas, hiciera este tipo de encargos de contenido marcadamente erótico.

Pero no. Aquí había temita, y más temita hubo aún en I Modi (‘Los modos’), también conocido como Las dieciséis maneras, el recopilatorio que Raimondi hizo con 16 grabados en los que se explican de manera muy visual 16 posiciones sexuales que no sabemos si eran las más en auge en el sexo renacentista pero que desde luego al papa Clemente VII no le hicieron ninguna gracia.

Eneas y Dido
La diferencia está en la excitación

Por supuesto que en el Renacimiento había cuadros con desnudos y se veían pechos y genitales tanto masculinos como femeninos en centenares de obras de arte. Y es incluso probable que la Iglesia se escandalizara menos con este tipo de cuestiones de lo que lo hace ahora. Pero a Clemente VII no se la metían doblada, eso seguro. El Papa era lo suficientemente listo como para saber diferenciar entre el arte y la pornografía y en I Modi había algo raro, raro, raro…

Los grabados de Raimondi estaban hechos con la clara intención de excitar al personal: Eneas metiéndole el dedo en la vagina a Dido, Venus y Marte practicando y ‘Misionario invertido’, Julia sosteniendo el pene de un atleta para sentarse sobre él… Vamos, que mucho lugar a la interpretación no es que hubiera. Así que en cuanto se enteró de la publicación de lo que en realidad era un manual de sexo renacentista, el máximo pontífice no sólo ordenó que se destruyeran todos los ejemplares de esta primera revista porno de Europa sino que metió a Marcantonio Raimondi en la cárcel por su atrevimiento.

Gracias a la intervención de Pietro Aretino, un personaje influyente de la época, se consiguió sacar a Raimondi de prisión y preparar una segunda edición de su obra, esta vez acompañada por 16 sonetos escritos por el propio Aretino que Clemente VII se tuvo que comer con papas a pesar de sus intentos de volver a acabar con todo este tema.

Por primera vez se editaba en Europa y con carácter público una obra con imágenes pornográficas, nada que ver con el que podemos ver normalmente con nuestra pareja, una especie de ‘fan fiction’ erótica que sentó todo un precedente a la hora de establecer una distinción entre la insinuación y el sexo explícito maquillado de arte con tema mitológico.

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