Juegos con esposas: ¡que no se te escapen!

Juegos con esposas

Hace unos días hablábamos de lo importante que era incluir entre los propósitos sexuales para 2017 el tema de salir de la rutina. Además de los juegos eróticos que ya hemos comentado en alguna ocasión, una buena dosis de juegos con esposas servirá para que el entretenimiento y la diversión no decaigan este año.

¡Alto ahí! Queda usted detenido en nombre de la pasión. Practicar sexo con esposas (no con mujeres ya casadas, sino con esos accesorios que sirven para inmovilizar a tu pareja) es muy divertido, sobre todo si eres capaz de echarle un poco de imaginación y montarte una buena película. Si todavía no tienes demasiada experiencia en el tema, en este post te muestro algunos consejos para que todo funcione a la perfección.

Todo juego sexual debe ser consentido

La primera premisa a la hora de practicar juegos con esposas (y cualquier otro tipo de juegos sexuales) es que estos deben ser consentidos. Ya sé que puede resultar un poco ridículo que te lo tenga que estar diciendo a estas alturas del cuento, pero es un tema que nunca viene mal recordar.

Con independencia del cariz que tome el encuentro sexual, el consentimiento es algo que siempre tiene que estar presente. Vamos, que si la cosa sube mucho de tono es porque los dos estáis de acuerdo con que eso sea así. Y es que el juego erótico siempre tiene que resultar algo placentero, a pesar de que hayan mordazas, correas, azotes o esposas de por medio.

Esposados

También por este motivo no resulta demasiado recomendable recurrir a determinadas prácticas sexuales con citas de una sola noche o personas desconocidas. Hace falta mucha confianza y conexión para disfrutar con seguridad de algunos juegos que en determinadas circunstancias podrían ser potencialmente peligrosos si realmente no conocemos a la persona con la que los estamos compartiendo.

Aparte de eso, los juegos con esposas son una práctica muy divertida, íntima y excitante que pondrá mucho morbo a tu relación de pareja.

¿Cómo incluir juegos con esposas en tus prácticas sexuales?

Para incluir un juego con esposas en tu dormitorio lo ideal sería crear un ambiente, no entrar a saco, en frío. Ya que nos vamos a poner al tema, hagámoslo con todas las consecuencias, ¿no te parece? En este tipo de cosas cada pequeño detalle cuenta.

1. Elige las esposas adecuadas en función de los juegos que más te gusten. Si te pone el rollito más realista, las esposas metálicas de toda la vida. Pero si le das más importancia a la comodidad, tal vez deberías pensar en unas esposas con recubrimiento de terciopelo o incluso unas de neopreno. No funcionan con llave pero cumplen su objetivo a la perfección. Esposas

2. Construye tu fantasía desde los preliminares. Vamos, que para que la cosa funcione hay que ir calentando motores desde el principio. No es cuestión de sacar las esposas y ¡hale!, a ver qué pasa. Hay que trabajárselo un poco haciendo el paripé. Un baile erótico en una silla, una escenita de poli-ladrón, un arresto domiciliario en toda regla… ¡Lo que se te pase por la mente!

3. Recuerda que en el sexo con esposas no todas las posturas son adecuadas. Hay que recurrir a posiciones que sean cómodas y placenteras para los dos, lo cual a veces puede limitar un poco tu catálogo de posturas. A cambio tendrás esa parte excitante de que uno de los dos está atado y no se puede mover con tanta libertad.

4. No olvides tomar ciertas medidas de seguridad. Tanto si las esposas son de llave como si no, acuerda con tu pareja alguna palabra clave o algún modo de proceder en el caso de que uno de los dos se sienta incómodo durante la relación y quiera liberarse.

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