Hipersexualidad: impulsos difíciles de controlar

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Cuando el deseo sexual se apodera de tu vida las consecuencias pueden ser muy graves. La hipersexualidad es un trastorno de la conducta que debe ser tratado por un especialista antes de que sus secuelas empiecen a manifestarse en la vida diaria.

No se trata de una ‘adicción’ en sentido estricto

La hipersexualidad se conoce más popularmente como ‘adicción al sexo’, pero este término no está del todo bien empleado. Y es que la hipersexualidad, al contrario que una adicción como puede ser al alcohol o a las drogas, no es una dependencia química o fisiológica sino una alteración de la conducta.

Para la comunidad científica el ‘desorden hipersexual’ se encuadra en el ámbito de los comportamientos compulsivos y por tanto su origen se encuentra en algún tipo de trastorno de la conducta. Para llegar a esta conclusión se han hecho estudios exponiendo a los pacientes enfermos de hipersexualidad a la ‘sustancia’ que genera su supuesta adicción, en este caso, escenas de sexo explícito.

Sin embargo, y al contrario por ejemplo que con los drogodependientes, el deseo sexual de una persona hipersexual no aumenta con ver porno como aumenta el deseo de colocarse  de un adicto a las drogas que es expuesto a éstas. Precisamente por este motivo muchos expertos opinan que la obtención de placer no es tanto el objetivo de esta obsesión y que podría estar más relacionada con la canalización del estrés.

La hipersexualidad afecta tanto a hombres como a mujeres

También de manera errónea se tiende a pensar que la hipersexualidad sólo afecta a los hombres, pero realmente es un tipo de trastorno que se puede manifestar tanto en hombres como en mujeres, sean cuales sean sus preferencias sexuales.

Tanto para unos como para otros esta patología, de no ser tratada debidamente, puede acarrear consecuencias verdaderamente graves en sus vidas:

  • Un enorme sufrimiento al intentar ocultar y contener sus comportamientos sexuales.sex
  • Un profundo sentimiento de culpabilidad al desatender sus relaciones sociales o familiares para saciar sus impulsos con el sexo.
  • Innumerables frustraciones: se dan cuenta de que la actividad sexual no terminad de calmar sus ansias.
  • Comportamientos delictivos: si el individuo no es capaz de controlar esos deseos puede llegar a extralimitarse con otras personas para obtener lo que desea.
  • Otro tipo de adicciones: como consecuencia de este estado de ánimo que va de la euforia a la depresión se pueden caer en otras adicciones como el alcohol o las drogas.

El sexo es sin duda una estupenda vía de escape en situaciones de estrés, pero no se puede convertir en la única constante para aprender a conducir nuestras emociones.

 

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