Gunung Kemukus: la montaña del sexo

La montaña del sexo

Ahora que todavía tienes muchos meses por delante para programar las próximas vacaciones, ¿qué te parece marcarte como destino la montaña del sexo? Se encuentra en Java y cada 35 días se celebran en ella rituales de lo más eróticos.

Una montaña para amantes infieles

Cuenta una leyenda javanesa que el joven príncipe Pangeran Samodro huyó con su madrastra Nyai Ontrowulan, hasta la lejana montaña de Gunung Kemukus. Allí quisieron disfrutar libremente del intenso amor que los unía. Una pasión incontenible que superaba todas las barreras impuestas por las normas sociales.

Pero Pangeran y Nyai fueron sorprendidos en la montañana mientras hacían el amor, y allí mismo, en la cima, recibieron muerte y sepultura. Según esta leyenda que se remonta al siglo XVI, quienes en algún momento de sus vidas acuden hasta Gunung Kemukus para ser infieles son bendecidos con la buena fortuna.

Rituales eróticos y religiosos

Cada 35 días musulmanes de toda Indonesia se dirigen hasta la montaña del sexo. Increíble pero cierto. Llegar virgen hasta el matrimonio es una obligación religiosa, pero la fe es más laxa cuando se trata de peregrinar a Gunung Kemukus para ser bendecido con la buena suerte.

La cita se extiende durante cinco días y en las noches más concurridas pueden convocarse hasta 8.000 peregrinos en la cima de la popular montaña javanesa. Un santuario en el que aparte de tomar té, comer fideos o incluso ver la televisión, la gente va a lo que va: cometer adulterio.

Y es que este lugar no recibe el sobrenombre de ‘la montaña del sexo’ por casualidad. Quienes peregrinan a Gunung Kemukus lo hacen para encontrarse con un hombre o una mujer desconocidos y practicar sexo con ella o con él bajo los árboles sagrados, a la luz de la luna o en las habitaciones privadas de los bares de karaoke que en las últimas décadas se han habilitado para tal efecto.Bajorrelieve

Todo esto suena a fiesta bacanal pura y dura, y en cierto modo lo es. Aunque hay una parte pseudoespiritual que no se sabe cuánto tiene de real y cuánto de pretexto para quitarle un poco de hierro al asunto. Hay rezos, hay flores, hay velas… y por supuesto está la excusa de que la montaña del sexo bendice a quienes peregrinan hasta el lugar para mantener vivas estas tradiciones.

El tema se ha desmadrado bastante

Hasta los años 80 existía cierta disciplina en el peregrinaje a Gunung Kemukus y hasta cierto punto el tema del adulterio y de mantener relaciones sexuales al aire libre con personas desconocidas tenía su punto.

A partir de esta época empezaron a instalarse en la montaña locales y bares que únicamente han provocado un incremento del turismo puramente sexual a la zona y con ello un alarmante incremento de la prostitución. Por supuesto, los más fieles a la tradición no permiten que los extranjeros se sumen a estos rituales y siguen luchando por recuperar el valor del santuario original y de las tradiciones tal como eran antes de que la cosa se desmadrara.

Con todo, no deja de ser bastante peculiar que por una vez la infidelidad sea una actitud tan bien valorada a los ojos de la buena fortuna y tenga su premio divino en la vida de quienes se deciden a practicarla.  Lo único lamentable es que el ser humano haya convertido el ritual y el culto en una práctica que la mayoría de las veces sólo consiste en el abuso a los más débiles.

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