Fisting: orgasmos intensos y violentos

Fisting

Las conductas sexuales sadomasoquistas no suelen ser un tema de conversación demasiado habitual, mucho menos dentro de los ambientes más íntimos. Esto conlleva a un preocupante grado de desconocimiento a la hora de llevar a cabo prácticas tan extremas como el fisting, del que te hablamos hoy para despejar todas tus dudas.

El fisting y sus implicaciones

Dentro de las prácticas sexuales del sadomasoquismo y el BDSM, existe un tipo de penetración extrema conocida como fisting. ¿En qué consiste exactamente? Si nunca habías oído hablar de esto te va a sonar un poco raro pero, créeme, es algo que se practica con mucha más frecuencia de lo que imaginas y que para muchas personas resulta indescriptiblemente placentero.

Por otro lado, el fisting es un juego sexual de alto riesgo y, por eso, es importante tener en cuenta sus implicaciones antes de ponerse manos a la obra. Y nunca mejor dicho, ya que el término ‘fisting’ es una derivación del término inglés ‘fist’, que significa ‘puño’. Y es que si le preguntáramos a los más puristas, te dirían que en eso consiste la esencia de esta práctica erótica: en la penetración con el puño.

Tipos de fisting¿Fisting anal o fisting vaginal?

Bien sea por la vagina o bien a través del ano, siempre que se trate de una penetración con el puño estaremos hablando de fisting. Aunque se trata de un comportamiento sexual que se da tanto entre las parejas heterosexuales como entre las homosexuales, tradicionalmente estos juegos se han asociado más a las parejas de gays.
Por otro lado, habría que establecer algunos matices. ¿El fisting es introducir el puño en el ano o la vagina de tu pareja? Sí y no. Digamos que ésa es la práctica básica pero, a partir de ahí, existen numerosas variantes que no siempre implican el uso de tus propias extremidades. De hecho, hay todo un mercado de juguetes para el fisting que se emplean de igual modo y que son la alternativa para aquellos que prefieren una estimulación menos ‘manual’.
El caso es que todo este tipo de prácticas, bien sea con el puño o bien con juguetes y tanto si es anal como vaginal, comparten un denominador común: se trata de una penetración de gran intensidad y volumen que no cualquier persona está preparada para afrontar. Por eso es muy necesario que conozcas sus riesgos y sus particularidades.

Riesgos en la práctica de fisting

Lo primero de todo es tomárselo con calma. No es un tipo de estimulación que esté al alcance de todo y, para llevarla a cabo de manera segura, es necesario tomar algunas precauciones:

  1. Lavarse bien las manos (o el juguete que emplees).
  2. Lavar bien la zona genital.
  3. Lubricar genitales y mano (o juguetes).
  4. Avanzar con movimientos lentos y graduales.

Por encima de todo, hay que tener en cuenta un aspecto fundamental: el dolor. Sólo tú conoces tu cuerpo lo suficientemente bien para establecer ese límite. Ante cualquier duda, detén el juego. Es obvio que el fisting implica cierto grado de dolor (ahí es donde quienes los practican le encuentran la gracia a este juego), pero no está pensado para que te lastimes ni para que sufras de manera innecesaria.

Recomendaciones para la práctica de fisting

Tanto con juguetes eróticos como con tu propia anatomía, la práctica del fisting tiene sus propios ‘trucos’. Estos juegos requieren de cierta preparación (mental y física), de manera que, si nunca los has practicado, no esperes convertirte en un experto de un día para otro. Te llevará algo de tiempo lograr tus objetivos pero, si sigues estas recomendaciones, alcanzarás tu meta con seguridad y satisfacción.

Técnicas fisting

Fisting vaginal

¿Alguna vez has gastado la broma de hacer como que le robas a un niño su nariz? Pues esa es la forma en la que debes colocar tu puño para la práctica de fisting vaginal: con el dedo pulgar entre el índice y el corazón. Pero, ¡no te aceleres! Si hay una diferencia clave entre el fisting anal y el vaginal es que, en este último, la penetración se va haciendo dedo a dedo. De manera que esa posición del puño es la que debes adoptar una vez que la mano se encuentra ya en el interior de la vagina.

Los dedos se van introduciendo con movimientos circulares y sin dejar de estimular el clítoris, para mantener un nivel de lubricación óptimo. A medida que la vagina se va dilatando, habrá que ir incrementando el número de dedos que se introducen en ella. Una vez que los cuatro dedos están dentro, se dejará de hacer movimientos circulares y se empujará lentamente hacia el interior hasta conseguir meter también el pulgar. Entonces es el momento de adoptar la posición del puño que ya te había comentado.

Fisting anal

En el fisting anal se introducen los cinco dedos a la vez. Para ello es importante lubricar muy bien el ano y el guante que emplees para la penetración o, en su defecto, el accesorio sexual que hayas elegido. En el caso del ano y, por razones obvias, la posición de la mano es diferentes. El puño no está cerrado sino que los dedos se estiran a lo largo, como si estuvieras imitando el pico de un pato.

Contrario a lo que muchos creen, el ano es muy elástico y es capaz de soportar una penetración así de voluminosa aunque, claro está, la cosa requiere algo de práctica. Antes de la penetración puedes empezar usando accesorios y productos dilatadores que te ayuden a recibir mejor esa embestida. Una vez que se introduce la punta de los dedos, para conseguir avanzar por el recto se emplean movimientos arriba / abajo (no circulares). Con posterioridad, puedes añadir lubricante en la muñeca y parte del antebrazo si deseas que la penetración sea aún más intensa.

 

Como habrás podido comprobar en este artículo, el fisting es una actividad sexual muy específica que no resulta del agrado de todas las parejas ya que puede resultar bastante dolorosa. A menos que te vaya ese rollo fronterizo entre el placer y el dolor, practicar el fisting en pareja no va a ser lo tuyo. Pero si te llama la atención y quieres probar, siempre tienes la opción de empezar en solitario, con ayuda de algún juguete, y comprobar en la intimidad si había un aspecto de tu sexualidad que todavía no conocías.

¿Te ha gustado?

Si quieres recibir más artículos como este y aprender a disfrutar de tu sexualidad al 100% apúntate a nuestra newsletter.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *