Fingir el orgasmo es más común de lo que imaginas

Fingir el orgasmo

A pesar de que el sexo debería ser siempre entendido como una actividad placentera para ambos miembros de la pareja, lo cierto es que en ocasiones se producen circunstancias que nos obligan a acelerar el proceso para tratar de acabar cuanto antes con ello. Fingir el orgasmo es una práctica mucho más habitual de lo que imaginas y hoy vamos a descubrir por qué.

Fingir el orgasmo no es sólo cosa de chicas

Contrario a lo que la gran mayoría de la gente cree, lo de fingir el orgasmo no es únicamente algo femenino. Es otra de esas falsas creencias que estigmatizan a la mujer y la convierten en la mala de la película, pero lo cierto es que también los hombres fingen en sus relaciones íntimas, y con más frecuencia de la que imaginas. Con todo, en porcentajes a brecha entre sexos es Orgasmosbastante significativa: frente al 67% de las mujeres que en algún momento ha fingido el clímax durante el coito, únicamente un 28% de los hombres utiliza esta estrategia durante la penetración, según un estudio difundido por la Journal of Sex Research.

En este sentido también es cierto que las mujeres siempre esperamos que el hombre tiene la obligación de acabar y que si no lo hace, es que algo va mal. En realidad es que esto del orgasmo es mucho más complicado de lo que imaginamos. Probablemente el error es que, en ambos casos, tanto en el del hombre como en el de la mujer, nos lo hemos planteado como una meta necesaria e irrenunciable y el hecho de no llegar a él está considerado un fracaso sexual.

Es el momento de cambiar de perspectiva. Lo verdaderamente absurdo de una relación sexual es tener que fingir el placer porque entonces, ¿de qué sirve todo esto?

Motivos por los que fingir el orgasmo

Aquí habría que hacer una distinción entre tipos de relaciones. Evidentemente no es lo mismo un rollete de una noche al que no quieres contarle tu vida sobre por qué no eres capaz de llegar al clímax y tu pareja de toda la vida con la que, a pesar de haber muchísima confianza, está el problema de no querer herir sus sentimientos.

Como ya decía, el hecho de no llegar al orgasmo para muchos puede convertirse en un auténtico drama. No me refiero a problemas serios en los que probablemente deberías consultar con un especialista para saber qué es lo que puede estar afectando a tu salud sexual, me refiero a una noche en la que, por lo que sea, no existe esa predisposición de llegar al clímax.

Con un lío de una noche te puede pasar que tras el calentón inicial descubres que el chico no es precisamente lo que te habías imaginado. No hay nada peor que cambiar de opinión cuando ya estás en mitad del tema y tienes la cabeza más en lo que vas a desayunar cuando te vayas de su casa que en las caricias con las que torpemente pretende estimularte. Entonces te da igual ponerte en la piel de Lidia Bosch en su peor interpretación y fingir el orgasmo más cutre de tu vida, que lo único que quieres es acabar y pirarte.

Orgasmo fingidoCaso aparte es el tema de que estés con tu pareja de toda la vida y no tengas el día, pero insista con toda su buena voluntad en hacer que disfrutes de su compañía. Sería una cortada de rollo decirle que ya puede sacar su mejor repertorio erótico que ese cuerpo no lo resucita ni la Santísima Trinidad. Así que te curras un orgasmo fingido digno del Oscar a la mejor interpretación, el mejor guión, la mejor dirección y la mejor banda sonora. ¡Olé tú!

Como ves, al final los motivos por los que fingir el orgasmo, en mayor o menor medida siempre son un poco egoístas e interesados. Sea o no para no herir sensibilidades o para no tener que estar dando explicaciones, el caso es que es más fácil poner un par de caritas y lanzar unos discretos gemidos en el momento oportuno que tener que estar prolongando una situación indeseada o pensar cómo justificar verbalmente el hecho de no alcanzar el clímax.

No menos importante es el factor psicológico. Muchas personas se sienten en cierto modo presionadas a ser satisfechas por sus parejas entendiendo que no llegar al orgasmo puede ser motivo de infidelidad. Y teniendo en cuenta que en España estamos en el ranking de los países más infieles del mundo, seguro que muchos se toman esto bastante en serio.

¿Te ha gustado?

Si quieres recibir más artículos como este y aprender a disfrutar de tu sexualidad al 100% apúntate a nuestra newsletter.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *