Fabricar máquinas sexuales en el garaje de casa

Fabricante de máquinas sexuales

Ganarse la vida con lo que a uno realmente le gusta hacer no es tarea sencilla. Y mucho menos si lo que te gusta hacer es fabricar máquinas sexuales. El argentino Fernando López lleva una década dedicándose a su hobby y el negocio le está resultando muy rentable.

Comenzó a fabricar máquinas sexuales en casa ‘por casualidad’

Hace ya algunas semanas me topé con esta curiosa historia en Internet. No creo que sea necesario explicar en este post (tal vez en otro más adelante) qué es lo que estaba buscando cuando encontré una entrevista a Fernando López, un argentino septuagenario que un día decidió que lo suyo era fabricar máquinas sexuales.

Sí, sí. Como lo oyes. Hay jubilados a los que les da por dedicarse a hacer maquetas, al bricolaje o a ver cómo trabajan los operarios de la obra al lado de su casa. A Fernando López le dio por fabricar máquinas sexuales, y eso es lo que lleva haciendo desde hace ya una década.

Tal como recuerda este artista del placer, su historia como diseñador y artesano empezó casi por casualidad. Desde 1978 había trabajado en el sector de la metalurgia y tenía ya bastante experiencia en el uso de herramientas y en el tratamiento de diferentes tipos de materiales. Lo que le hacía falta era encontrar un tema que le resultara interesante para emplear su tiempo en un proyecto personal gratificante.

De la silla de posturas a una potente máquina para el sexo

Silla sexualLa evolución de esta empresa fue un proceso de lo más natural. El primer proyecto de Fernando fue una silla de posturas. El que ahora es el fabricante argentino más importante de máquinas eróticas reconoce que la soltería y la jubilación hacían que su vida sexual fuera excesivamente rutinaria, por lo que ideó el modo de ponerle un puntito divertido.

No tardó en darse cuenta de que, con sus conocimientos técnicos, aquel primer invento podía convertirse en algo todavía más interesante y complejo. El destino quiso que la suerte se pusiera de su parte. Una vez que había terminado de diseñar su silla la llevó a pintar al lugar en el que habitualmente se encargaban de darle la apariencia final a sus inventos. Allí se produjo el encuentro fortuito que le cambiaría la vida (y la de muchos usuarios).

El dueño de la empresa dedicada a pintar recibió la visita de otro cliente que trabajaba restaurando el mobiliario de lo que en Argentina se conoce como ‘albergues transitorios’ (moteles de carretera que se pagan por horas y normalmente se utilizan para ‘actividades de adultos’). Éste fue el que, conectando ideas, puso en contacto a Fernando y su silla con este otro cliente que a su vez tenía contacto con este tipo de establecimientos. Fue así, ‘por casualidad’, como Fernando empezó a fabricar más sillas y posteriormente se aventuró a diseñar aparatos de placer mucho más complejos bajo el nombre de Hot Machine.

Puliendo los inventos para mejorar las ventas

Con toda la ilusión de su nueva andadura como fabricante de juguetes eróticos, Fernando López fue a la Sexpoerótica de Córdoba (Argentina) en 2007 para presentar su gran invención. Sin embargo, la silla sexual era todavía un proyecto complicado de entender, con demasiadas piezas de montaje y un funcionamiento tan engorroso que no terminó de convencer al público.

Aunque este primer salón erótico fuera un fracaso sirvió a Fernando para darse cuenta de que tenía muchas cosas que mejorar en su producto si quería encontrar su nicho de mercado. Fue entonces cuando su taller se convirtió en un verdadero centro de experimentos. El objetivo del inventor era diseñar un nuevo aparato más innovador, versátil y moderno y llegar a tiempo de presentarlo en el Festival Internacional de Cine Erótico de Buenos Aires (FICEBA).

Catálogo de máquinas sexuales

Tras muchas horas de trabajo e inspirándose en los artículos de la marca estadounidense más importante en la fabricación de máquinas eróticas, Fucking Machine, apareció por fin el juguete estrella de Fernando: la Sexmatic Top. Éste sería sólo el primer artefacto de un arsenal de placer que no ha dejado de aumentar con el paso de los años.

Su experiencia en el manejo del metal y de las herramientas, sus conocimientos en electrónica y su capacidad de inventiva permitieron que las ideas de este pequeño fabricante de máquinas sexuales se hicieran populares en todo el país. Tanto es así que actualmente Fernando López es todo un referente de este mercado en Latinoamérica. Un mercado que constantemente crece y se reinventa, como el de las muñecas eróticas.

El cine porno ha popularizado las creaciones de este inventor argentino de máquinas sexuales tan conocidas como la Sex Bag, Sex Bike, Más Más y por supuesto, la joya de la corona, de la que partirían el resto de invenciones de la marca Hot Machine: la Sexmatic Top.

¿Qué ocurre cuando le preguntan a Fernando por su trabajo?

Inicialmente, Fernando López mantuvo en secreto todo aquello que durante tantas horas lo mantenía ocupado y viajando por el país. En primer lugar porque, como inventor, aún tenía mucho que aprender. Este diseñador de aparatos sexuales ha aprendido todo por sí solo y para asegurarse de lo que estaba fabricando el método más efectivo era el de ensayo – error.

Por otro lado, no hay que obviar que su actividad está en un sector de negocio que inevitablemente sigue despertando numerosos prejuicios. Un motivo más para no comentarle a nadie qué se traía entre manos.

Sin embargo, una vez superada esa primera etapa de experimentación y viendo que su negocio ya se había consolidado, Fernando no ha dudado nunca de habla abiertamente sobre cuál es su hobby, su modo de vida y, por supuesto, su pasión: fabricar máquinas sexuales.

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