Errores frecuentes al adquirir y usar juguetes eróticos

Colección juguetes eróticos

¿Has comprado tu primer juguete erótico y no termina de convencerte?  O quizá te llaman la atención pero no terminas de decidirte por ninguno, dudas porque no sabes si vas a acertar a la primera.

Es completamente normal, no te preocupes.

En estos temas no siempre se da en el clavo, por muy bien que esté explicada la ficha de producto o por muy buen asesoramiento que te proporcionen, hay que experimentar por uno mismo para dar con aquello que más se adapta a ti y tus preferencias personales.

Más frecuente que el no haber acertado con el juguete sexual que más te va es el hecho de que tal vez no lo estás empleando de la manera adecuada. Con esta guía aprenderás a comprar y utilizar correctamente tus aliados del placer. 

¡Vamos allá!

¿Es tu primer juguete erótico? Confía en los expertos e infórmate

Comprar un juguete erótico no tiene por qué resultar mucho más complicado que comprar unos vaqueros nuevos o elegir el menú para una cena. Al fin y al cabo, como todo en la vida, aquí también hay un importante componente de gustos y preferencias.

Con todo, esta elección tan personal en la búsqueda de placer se puede abordar desde una perspectiva profesional. Es más, como usuario de juguetes eróticos te interesa conocer los detalles del producto que estás a punto de adquirir, las opiniones de quienes ya emplean este tipo de artículos y, por supuesto, las recomendaciones de aquellos que más conocen estos temas (bloggers, tiendas eróticas, fabricantes…).

Eso sí, tampoco descartes hablar con amig@s de confianza que ya usen juguetes eróticos porque son los que quizá te van a dar una opinión e información más cercana.

Como decimos, la información es fundamental a la hora de comprar un accesorio para la estimulación. Por seguridad, por diversión y por una cuestión de expectativas, cuantos más detalles conozcas acerca del artículo que estás a punto de adquirir, mayores serán las garantías de éxito de tu compra.

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Mitos, rumores y prejuicios, tus peores enemigos

– Los juguetes anales son sólo para homosexuales: el ano masculino no es un territorio reservado para el sexo gay. Ya basta de prejuicios al respecto: si algo da placer, es divertido y hace que tus orgasmos sean increíbles, ¿por qué motivo deberías renunciar a ello? Con todo, los juguetes sexuales no van a solventar este tipo de problemas pues lo que hace falta no es un plug anal, un arnés o un estimulador para la próstata sino un cambio de mentalidad.

– Las parejas heterosexuales no emplean arneses: al hilo del punto anterior, hay infinidad de juguetes sexuales que se quedan en el cajón porque no parecen “aptos” para determinados tipos de parejas. Uno de los ejemplos más claros es el de los arneses sexuales, relacionados sobre todo con las parejas de lesbianas. Sin embargo, penetrar a tu chico con un pene ajustado a tu cintura puede resultar una experiencia de lo más estimulante para los dos. ¡No te quedes con las ganas!

– Los juguetes eróticos crean adicción: es el argumento más empleado por quienes transforman sus prejuicios en un verdadero problema. Parece que todo aquello que nos provoca placer o excitación lleva el estigma de lo prohibido. Pero nada más lejos de la realidad. La masturbación, el sexo en pareja o la estimulación en solitario son actividades tan beneficiosas y necesarias como salir de paseo o leer un libro. En este contexto, los juguetes sexuales no sólo te proporcionan placer sino que te abren nuevas perspectivas acerca de cómo obtenerlo.

– Sólo las chicas emplean juguetes eróticos: hay un poco de cierto en esta afirmación, pero las cosas ya no son como eran. Es verdad que tradicionalmente, el mercado de los juguetes eróticos femeninos era mucho más extenso y que los chicos tenían opciones más limitadas a la hora de encontrar juguetes de estimulación específicamente diseñados para ellos. Por suerte, los fabricantes de este tipo de accesorios hace ya tiempo que decidieron ponerse las pilas y cada vez son más los artículos de estimulación (masturbadores de mano, estimuladores prostáticos, anillos para el pene…) diseñados para ellos.

Los juguetes eróticos no son un sustituto sino un complemento

Si bien es cierto que muchos juguetes eróticos están específicamente diseñados para la diversión en solitario, en ningún caso estos accesorios tienen por qué reemplazar el sexo con otra persona. El mercado erótico ha avanzado de manera asombrosa y no vas a tener ninguna dificultad a la hora de adquirir juguetes de estimulación con formas y texturas tan realistas que desde luego no tienen nada que envidiar al muchos encuentros sexuales de verdad.

Pero una cosa es el placer en sentido estricto y otra son las emociones. Evidentemente, ningún artículo electrónico o hiperrealista, por sofisticado que sea, es capaz de reemplazar esas sensaciones que sólo puedes experimentar mediante el contacto real con otras personas. Así que no te confundas ni dejes que te confundan: un juguete erótico no es el sustituto de una pareja sino una herramienta para disfrutar, descubrirte y compartir nuevas experiencias.

Hay quienes piensan incluso que el uso de este tipo de productos podría poner en peligro la relación de pareja, elevando demasiado las expectativas durante el sexo. Pero, una vez más, se trata de placeres muy diferentes. No en vano, los sexólogos son los primeros en recomendar el empleo de estos accesorios como una opción muy efectiva a la hora de recuperar la chispa de una relación. Los juguetes sexuales proporcionan nuevas herramientas de placer, despiertan nuestra curiosidad y desatan la imaginación.

Errores más frecuentes durante el uso de juguetes sexuales

1. No emplear lubricante: la excitación provoca que los genitales segreguen sustancias lubricantes que facilitan el contacto sexual entre dos personas. Obviamente esto no sucede con los juguetes eróticos. No hay nada más desagradable que una penetración poco deslizante. Es además una práctica muy poco segura que pone en riesgo tu salud, así que no emplees nunca un juguete sexual sin la lubricación adecuada. Para ello, asegúrate de que su material es compatible con el lubricante que empleas y, en la medida de lo posible, evita el uso de lubricantes con base de aceite porque dañan la flora anal y vaginal.

2. No cuidar su higiene: bacterias, virus y hongos encuentran en estos productos un lugar perfecto para su proliferación. Unas buenas pautas de higiene resultan imprescindibles para garantizar su desinfección antes y después de cada uso. Por otro lado, un juguete sexual es un artículo personal y lo ideal sería que no lo compartieras con nadie. Éste entra en contacto con fluidos corporales que pueden ser transmisores de enfermedades sexuales por lo que, si vas a emplear tu juguete con alguien que no es tu pareja habitual, tienes que asegurarte de que está protegido.

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3. No conocer el material de fabricación: las marcas más importantes del mercado trabajan con materiales de fabricación seguros, hipoalergénicos y libres de ftalatos. Ya es muy poco común encontrarse con un juguete erótico que resulte contaminante o que favorezca a la aparición de hongos y bacterias. En cualquier caso, antes de usar uno de estos accesorios, comprueba de qué material está hecho y asegúrate de que no tienes alergia a ninguno de sus componentes.

4. No emplearlos en el lugar o del modo adecuado: no todos los juguetes son resistentes al agua, no todos nos sumergibles, ni se pueden enfriar o calentar. Algunos necesitan pilas, otros funcionan con baterías recargables y no siempre van provistos de reguladores de potencia. Todos estos factores son decisivos a la hora de darle el uso adecuado al accesorio que has adquirido. Así que, no peques de listillo: léete bien las instrucciones o pregunta al vendedor antes de ponerte manos a la obra si quieres evitar sorpresas.

El secreto de los juguetes sexuales está en la experiencia

Me pongo un poco en plan abuela, pero es que a veces el refranero popular tiene frases muy acertadas. Y cuando dice eso de que “la experiencia es la madre de la ciencia”, tiene toda la razón. Comprar un juguete erótico y no quedar convencido con los resultados no es razón suficiente para tirar la toalla.

Imagínate que un día vas a una heladería y pides un sabor que no resulta de tu agrado. ¿Sólo por eso vas a dejar de comer helados el resto de tu vida?

Prueba, descubre, atrévete.

Éste es un ámbito en el que la experiencia te da muchos puntos. No se trata únicamente de una inversión de dinero sino de tiempo. Si te pica la curiosidad, dedícate unos minutos a investigar las posibilidades que están a tu alcance para mejorar tus orgasmos, darle placer a tu pareja o conocer otros puntos erógenos de tu anatomía. En definitiva, dedícate tiempo. Te lo mereces.

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