5 motivos por los que el sexo real no es como en las pelis

El sexo real

Aprovechando que hemos tenido un fin de semana de Oscars y que tenemos bien fresquitas unas cuantas historias de amor, pasión y alguna que otra escena de sexo, en este post te voy a contar de manera muy resumida por qué el sexo real no se parece en nada a lo que nos pintan en el cine.

No es menos bonito, pero igual no queda tan bien

Digo yo que será porque en la ficción lo que el público demanda al final es eso, ficción. Y aunque te estén contando una historia real a nadie le gusta oír un pedo vaginal ni siquiera en una peli porno, y mira que ahí el realismo es lo primero.

Esto del sexo real en las películas tiene mucho de estética, que no te engañen. Porque por mucho que te vendan eso de que ‘se trata de una escena de sexo explícito súper realista’ en una cinta teóricamente destinada a los circuitos comerciales (para ofensa de los gafapasta, gafamadera y otros especímenes) al final está todo medido al dedillo.

Lo más outsider que te puedes encontrar es que haya un poco de vello púbico más de lo habitual, como sucede últimamente en la serie Girls, que no sé qué obsesión le ha entrado a Lena Dunham de que le veamos el toto en una de cada cinco escenas. Por lo demás sigo teniendo la impresión de que las escenas de sexo de las series y películas no son demasiado convincentes. ¿Tú qué opinas?

Por un lado tenemos ese tipo de argumentos en los que los personajes se las dan de súper modernos y cuando se ponen al tema como mucho le vemos el culo al tipo y las chichas siempre se quedan con el sujetador puesto. Luego están las que huelen a rancio a distancia y lo hacen todo debajo de la sábana y el edredón, y no llevan puesta la batamanta porque cantaría demasiado. Y finalmente están las transgresoras que pretenden tomarnos un poco el pelo con escenas entre gays o lesbianas en las que se nota a la legua que no tienen ni pueñetera idea de que la homosexualidad es algo más que juntar dos vaginas o dos penes.

Total, que este fin de semana he tenido tiempo de sentarme a analizar todo este tema del sexo en el cine y he pensado ‘voy a escribir una lista de cosas que me parecen ridículas y voy a quedarme bien a gusto’. Y éste es el resultado.

Sexo de película

5 motivos por los que el sexo real casi nunca es como en el cine

1. Casi nunca hay preliminares. Cuando el chico va a ver a la chica que le gusta, que resulta que se ha casado hace nada con el hombre al que no ama porque se pensaba que éste otro maromo ya pasaba de ella, se intercambian una mirada pasional, ella suelta los 250 g de chopped que acababa de comprar en el Condis y con el que se iba a preparar un sándwich y él le hace el amor allí mismo, en la mesa auxiliar de la cocina que le compraron sus suegros en el Ikea. Así, sin miramientos.

2. Tanto rollo con el tema de la seguridad y la prevención, pero a la hora de la verdad no se pone condón ni Perry. Te puede venir un tipo que se había embarcado en la marina mercante y ha pasado más tiempo en los burdeles de China que en su casa de Wisconsin que vamos, como es el amor de tu vida ni se te pasa por la cabeza acostarte con él tomando precauciones. ¡Un poquito de conciencia por favor!

3. La sincronización siempre es absoluta. Da igual que no conozcas de nada al tío con el que te vas a enrollar porque en las pelis las parejas siempre llegan al orgasmo al mismo tiempo. Igual con tu novio llevas saliendo una eternidad y esto es algo que no vas a conseguir en tu puñetera vida, pero viene Hollywood y te dice que en el cine las cosas son así porque sí. Y te fastidias.

4. El amor nunca mancha. El sexo real es tan poco real en las películas que no deja huella. A veces los actores sudan un poco y tal, porque unas gotillas de sudor sí que le dan erotismo al asunto. Pero el resto de fluidos, como que no. Y si tenemos en cuenta que no usan condón, ni kleenex, ni papel higiénico. ¿Alguien me puede explicar cómo se quedan esas sábanas después de haber yacido en ellas?

5. Cuando todo acaba siempre hay un fundido a negro o un cambio de escena. Claro, es cine. Esto tampoco se lo podemos reprochar. Pero después del sexo pasan cosas y en la peli, si esas cosas no son bonitas, como que los protas se queden haciéndose carantoñas y hablando hasta las mil de la madrugada, no te las van a contar. Pero a veces en el sexo real lo que pasa es que él o ella se quedan dormidos de repente, sin mucho más que añadir a la noche, y encima tienes que aguantar sus ronquidos de satisfacción.

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