El sexo para padres primerizos

sexo para padres

Un hijo lo cambia todo. Las obligaciones, los hábitos, las prioridades… Estos cambios también implican una transformación importante en la vida sexual de la pareja. Pero esa fase inicial de pérdida del deseo o el distanciamiento erótico entre los dos puede cambiar cuando le das a la nueva situación familiar otro tipo de enfoque.

Tener hijos no tiene porqué hacer desaparecer o disminuir nuestras experiencias sexuales.  Eso sí si no queremos que nuestra relación de pareja y nuestra vida sexual se vea afectada, debemos hacer porque no ocurra y fomentar los encuentros íntimos.

¿Cómo cambia tu sexualidad una vez que tienes hijos?

Las preocupaciones con respecto al sexo son una constante, con o sin hijos. Pero es cierto que mientras sois sólo tú y tu pareja, esas dudas se interpretan desde una perspectiva muy diferente.

¿Qué nos preocupa del sexo antes de ser padres? Las preguntas más frecuentes en las consultas de los especialistas son:

  1. ¿Le habrá gustado a mi pareja?
  2. ¿Esperaba algo más de mí?
  3. ¿Mantenemos relaciones con suficiente frecuencia?
  4. ¿Estará mi pareja dispuesta a practicar otro tipo de juegos?
  5. ¿Qué pasará si no doy la talla?
  6. ¿Es posible que estemos perdiendo el deseo y la pasión?

Se trata de preocupaciones bastante comunes y por lo general relacionadas con el rendimiento durante el acto sexual.

Pero una vez que se tienen hijos, la manera de afrontar estas dudas es muy diferente. Para empezar, hay que tener en cuenta que tanto en el hombre como sobre todo en la mujer, se han producido importantes cambios a nivel físico, emocional u hormonal que van a suponer una transformación notable en la manera de abordar las relaciones sexuales. Pero a esto hay que sumarle nuevos horarios, nuevas rutinas y nuevas responsabilidades. ¿Realmente hay tiempo para todo?

sexo para padres primerizos

Sexo para padres primerizos: no dejes que el cambio disminuya tu deseo

Cuando en casa ya no sois dos sino tres, ese nuevo espacio que ocupa el bebé en vuestras vidas implica un cambio en las prioridades de vuestro día a día. Su salud y bienestar se va a convertir en lo más importante, haciendo que otros aspectos como vuestra propia felicidad se conviertan en algo secundario. No hay que irse a los extremos. Es importante que encontréis vuestro espacio personal en esta nueva situación y que le dediquéis un tiempo a vuestra intimidad.

En el caso de la mujer, la sexualidad después del parto tiene algunas peculiaridades:

– Hay que retomar la vida sexual poco a poco. No se aconseja el coito antes de un período de entre 5 o 6 semanas.

– El cuerpo necesita recuperarse del parto (puerperio) ya que si no las relaciones serán molestas y podrían derivar en infecciones.

– Fuera de las prácticas coitales no existen limitaciones. Si te sientes cómoda, puedes recurrir a muchas otras formas de estimulación con tu pareja.

– Los cambios físicos pueden suponer una pérdida notable del deseo sexual. Durante este período los cambios hormonales favorecen a la producción de prolactina (hormona de la lactancia) y reducen la producción de estrógenos y, en consecuencia, del deseo.

– Es habitual que aumente la sequedad vaginal tras el parto. El cuerpo de la mujer debe reaprender a dar la respuesta que determinados estímulos exigen. Es importante en este aspecto trabajar el factor psicológico y utilizar lubricantes sexuales para garantizar unas relaciones cómodas y seguras.

¿Y cuál es el papel del hombre en el sexo después del parto? Aunque ellos no sufran las consecuencias de estos trastornos hormonales, sí que van a experimentar el cambio de ritmo, el cansancio y la preocupación que supone estar a cargo de un bebé.

– Es muy importante que se mantenga el sentimiento de equipo, la comunicación en la pareja y el interés por encontrar un espacio para la intimidad. Entre las tareas exclusivas de los chicos a la hora de retomar la vida sexual tras el parto están:

– Readaptar el deseo a un cuerpo que ya no es el mismo. No se trata de que sea más o menos atractivo. Simplemente es tener en cuenta el hecho de que el cuerpo de una mujer que ha dado a luz es diferente, lubrica de otra manera y tal vez experimente placer con otro tipo de estimulación.

– Comprender la situación de la mujer. Los cambios hormonales son una bomba tanto a nivel físico como emocional. El rechazo inicial a mantener contacto sexual no tiene por qué ser la consecuencia del desgaste de la relación sino de estas variaciones.

– En algunos casos, los niveles de testosterona de los hombres también se reducen después de tener el primer hijo. Es otro de los motivos que dificultarían el sexo para padres primerizos y parece tener relación con el hecho de que se apaga el instinto de procreación: como animal, ya han cumplido su misión. En consecuencia, las relaciones sexuales podrían perder energía. La diversión, la entrega y la pasión se recuperan poco a poco. Ten paciencia.

Sexo y paternidad

Recomendaciones prácticas para disfrutar del sexo siendo padres

Ahora que ya hemos entendido el origen de estos cambios en la vida sexual de la pareja con la llegada de un hijo, pasemos a cuestiones prácticas. ¿Cómo retroceder en el tiempo y experimentar la sexualidad tal como lo hacías antes de que naciera tu primer hijo? En realidad no tiene demasiada complicación. Es una cuestión de tiempo, de constancia y de entrega.

1. Introduce pinceladas eróticas en tu vida cotidiana: el interés sexual no tiene por qué limitarse a los momentos de intimidad en el dormitorio. Un piropo, una caricia, un comentario picante, una conversación subida de tono… Cualquier excusa es buena para despertar el deseo sin necesidad de esperar a meteros en la cama.

2. Dialoga acerca de la nueva situación: hay quienes piensan que el hecho de que su pareja no quiera practicar sexo es debido a que ésta ha perdido el deseo. En la mayoría de los casos, éste no es el origen del problema. Cualquiera de los dos miembros debería sentirse libre de expresar cuándo les apetece ese contacto y cuándo no, sin que ello suponga un problema para su vida sexual, sino todo lo contrario.

3. Busca el momento… ¡y disfrutarlo!: no es que tengas que hacer un calendario ni ponerte una alerta en el móvil, pero no dejes que las cosas queden siempre “para otro día”. Practicar sexo sin ganas, sólo por complacer a la otra persona, no es de las experiencias más satisfactorias. Sin embargo, el paso entre que no te apetezca y que te mueras de ganas por hacerlo, en ocasiones sólo está en un buen preámbulo. Empieza por dejarte llevar y ya veremos dónde acaba la cosa.

4. La desaceleración sexual es completamente normal: no te obsesiones con la situación. Con la llegada de un bebé tienes más obligaciones, más responsabilidades, más preocupaciones… No se puede obviar que todo ello afecta a tus hábitos, no sólo en relación a tu vida sexual. El agotamiento físico y mental que supone cuidar de tu pequeño ralentizará tu rendimiento como amante. Es normal. Tan pronto como recuperes el ritmo en el resto de tus actividades, el sexo también mejorará de manera natural. Eso sí, no lo abandones a la cola de las prioridades porque podrías acabar olvidándote de su importancia.

5. Las relaciones sexuales no se reducen a la penetración: hay que hacer hincapié en este tema. Está muy extendida la opinión de que sin penetración no hay sexo. Es una visión muy parcial de lo que representa un encuentro sexual y limita mucho las expectativas eróticas de las parejas, sobre todo las de padres primerizos. En un momento de vuestras vidas en el que el tiempo tiene un papel tan importante, es esencial tener en cuenta que existen otras muchas maneras de experimentar placer y de manifestar vuestro deseo hacia la otra persona.

Es cierto. Tener un hijo lo cambia todo, pero los seres humanos estamos hechos para adaptarnos a cualquier situación. Es probable que durante los primeros meses el tema de compatibilizar tu vida sexual con el cuidado del recién llegado a la familia se te plantee como algo imposible. Pero con el tiempo y siguiendo los consejos que te hemos explicado en este post, no tardarás en retomar tu actividad erótica allí donde la habías dejado.

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