El misionero sigue estando de moda

El misionero

Es una de las posturas más tradicionales entre las parejas heterosexuales a la hora de practicar sexo. Sólo por eso el misionero es una posición que merece respeto y admiración, pero siempre hay trucos para hacer que sea un poco más innovadora.

¿Por qué tiene tanto éxito el misionero?

Por mucho que nos obcequemos en asegurar que se trata de una postura demasiado clásica y tradicional, no lo vamos a negar: nos encanta practicar el misionero con nuestra pareja, ¿o no? Si es que no todo en la cama tiene por qué ser malabarismos y piruetas. Lo sencillo también tiene su puntito y en este caso podemos afirmar que si el misionero es una posición sexual tan popular es porque sin duda resulta muy placentera tanto para el hombre como para la mujer.

A ver, que no es plan de quedarse estancados en ella como si no hubiera nada más en el mundo, porque posturas hay para todos los gustos y sólo es cuestión de ir experimentando. Pero tampoco es necesario desmerecer esta posición que verdaderamente tiene muchísimo potencial.

Sin duda el éxito del misionero es precisamente su versatilidad, pues te permite disfrutar del sexo cara a cara, con muchísima intimidad y a diferentes ritmos. Es una postura perfecta para amantes perezosos que tienen ganas de un revolcón pero sin dejarse los higadillos y genial para aquellos a los que el verdadero calentón les entra después de unos minutos dándole al tema.

Renovarse o morir

Ahora que estamos de acuerdo en que el misionero es una de las mejores posturas para la práctica de sexo heterosexual, pasemos al siguiente nivel: innovar. Porque partiendo de la posición base hay todo un mundo de variantes de lo más excitantes.

Postura del misionero

1. Misionero agarrado: aunque estamos acostumbradas a que esta posición sea más bien suelta, con el misionero agarrado incluimos un factor muy erótico. Consiste en que durante la penetración el chico sujete las piernas de su pareja, algo que la deja a ella en una situación de cierta sumisión que resulta muy excitante. Para ponerlo en práctica lo más habitual es que la chica, tumbada boca arriba, flexione las rodillas y coloque las piernas a los costados de su pareja para que éste la pueda sujetar.

2. Misionero con presión: ya sabes que aumentar ligeramente la presión durante la penetración resulta muy estimulante para el chico. Con esta variante del misionero tienes la oportunidad de regalarle a tu pareja una experiencia sexual mucho más excitante. Lo único que tienes que hacer es cerrar las piernas todo lo que puedas mientras tengas a tu chico encima, ejerciendo así presión con las paredes vaginales y evitando que el pene (especialmente cuando es pequeño) se salga de la guarida.

3. Misionero profundo: ya que hemos ido aumentando de intensidad, probemos con algo un poco más apasionado. Ésta es una postura perfecta para una penetración extremadamente profunda. Partiendo del misionero original, la chica flexiona las rodillas y lleva las piernas hacia el pecho mientras su pareja se abalanza sobre ella sujetándola por las caderas. Es una posición ideal para quienes disfrutan del contacto muy directo y de las penetraciones intensas.

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