Diccionario del sexo. Volumen II

Diccionario del sexo

Hace unas semanas iniciábamos nuestra formación en vocabulario erótico con una primera entrega del Diccionario del sexo del blog de Diversual. ¿No pensarías que la cosa se iba a quedar ahí? Saca tu bloc de notas porque la clase está a punto de comenzar.

El saber no ocupa lugar

Decíamos ayer que en esto del sexo es muy importante saber de lo que se está hablando. Pero en casa no es habitual tener el Diccionario del sexo al lado de la Enciclopedia Ilustrada de Vox, así que aquí te traigo unas cuantas palabras más para que vayas ampliando conocimientos. Imagínate que te invitan a una sesión de ‘knismolagnia’ y tú te presentas con tu vestuario más fetish porque, con un nombre así, la cosa tiene que ser súper hard. Pues se te iba a quedar una carita de circunstancias…

También es verdad que nadie te va a invitar a una sesión de knismolagnia. Para empezar, porque la palabreja es demasiado complicada de pronunciar y para estar invitándote a tonterías al final es más fácil decir “¿Follamos o qué?”. Y segundo, porque si alguien te propone algo así… es para sospechar, ¿no?

Pero ya me estoy desviando del tema otra vez. La cuestión es, ¿cuál es tu dominio del vocabulario sexual? Porque la necesidad de utilizarlo o de entenderlo se puede presentar en cualquier momento.

Diccionario del sexo. Volumen II. Cosas más raras se han visto

1. Knismolagnia: aunque tenga un nombre que suena a perversión oriental en grado máximo, la knismolagnia es en realidad una práctica erótica de lo más inocentona. Consiste en encontrar la excitación ¡a base de hacerse cosquillas! Tiene un nombre tan complicado que se rumorea que si eres capaz de decirlo tres veces seguidas sin equivocarte se te aparece el espíritu de Freddie Mercury.

2. Kokigami: el carnaval de los penes no tiene su origen en Brasil sino en Japón. ‘Koki’ es el nombre que recibe un pañuelo que los actores del teatro tradicional nipón se atan a la cintura y Kokigami‘gami’ quiere decir papel. Lo del pene no sabemos muy bien de dónde puede haber salido, pero es lo que le pone el punto erótico a toda esta historia. La cuestión es que el miembro viril se envuelve como una especie de regalito y se entrega así al ser amado. Qué monos estos japoneses.

3. Rabdofilia: suena un poco a ‘rabofilia’, pero en realidad no tiene nada que ver con rabos. Porque quienes tienen esta parafilia sexual sólo consiguen excitarse con la flagelación. Así que les da igual ver un rabo de grandes dimensiones. Lo que realmente les pone son unos buenos azotes que en ocasiones se combinan también con un poquito de humillación.

4. Sexit: es lo que la economía lingüística ha hecho para transforma el ‘sexo de una sola noche’ en una única palabra. Algo rápido, sin compromisos y sin intercambio de teléfonos ni de identidades. Pura diversión y si te he visto no me acuerdo. También se puede utilizar para esos momentos en los que abandonas una fiesta porque te vas a tener sexo con alguien. En realidad, es una palabra con muchas acepciones.

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