Detumescencia precoz: causas y consecuencias del ‘gatillazo’

Detumescencia precoz

Los juegos eróticos súper excitantes son un arma de doble filo. Para muchos hombres, el exceso de estimulación durante esos primeros momentos del encuentro sexual pueden derivar en una repentina pérdida de la erección. Es lo que se conoce como detumescencia precoz o, más comúnmente, como ‘gatillazo’.

Un problema eventual y esporádico

Aunque las características de la detumescencia precoz y los problemas de erección sean bastante similares, conviene hacer una distinción entre ambas patologías. ¿Alguna vez has tenido un gatillazo? Cuando esta situación se produce de manera esporádica y en situaciones muy puntuales, no existe un verdadero motivo de preocupación. Tu cuerpo te ha jugado una mala pasada pero, otra vez será.

La detumescencia precoz durante un período de tiempo relativamente amplio no es disfunción eréctil. El verdadero problema surge cuando esto se convierte en una respuesta sexual habitual. En estos casos ya no se trata de simple gatillazo y es conveniente que consultes con un especialista para determinar cuál es el origen de esta disfunción y cómo puedes hacerle frente.

Problemas de erecciónEn cualquier caso, no hay por qué agobiarse. Según un estudio publicado en estudio publicado en la revista International Journal of Impotence Research, un 8 % de los hombres mayores de 40 años padecen disfunción eréctil, y más de un 40 % en el caso de los mayores de 60 años. No estás sólo en esto, pero necesitas informarte para poder afrontar el problema y recuperar tus capacidades como amante.

Detumescencia precoz: un pene que no se controla a voluntad

La respuesta sexual (tanto masculina como femenina) tiene un origen psicológico. El poder de la mente es increíble en lo que a excitación se refiere. El problema es que no siempre lo físico y lo psíquico están en la misma onda.

Los expertos lo denominan distractores negativos. Aspectos que, de manera inconsciente, afectan a nuestra percepción de lo erótico, de lo seductor, de lo que nos pone a mil. En el caso del género masculino puede ser algo tan sencillo como el hecho de parar el juego para ponerse un preservativo o un cambio de postura. Para que nos entendamos: son esos momentos de encuentro sexual en los que se pierde algo de ritmo. Un lapsus temporal que, por pequeño que sea, puede desconcentrarnos de aquello que nos traemos entre manos.

Los hombres más propensos a distraerse con este tipo de cuestiones también son los más propensos a experimentar un episodio de detumescencia precoz. El gatillazo no es más que eso: la pérdida de control sobre la propia excitación. Y un pene que no se controla a voluntad en los momentos clave de una relación erótica, tiene muchas posibilidades de rendirse ante el placer de forma precipitada.

El problema está sobre todo en la menteErección

Cuando el cerebro masculino identifica un fenómeno excitante (a través de los sentidos o a través de su propia fantasía, arranca un complejo proceso fisiológico. En él participan aspectos vasculares, psicológicos, endocrinos y neurológicos. La interacción de todos ellos provoca una señal que, a través del sistema parasimpático pone en alerta las terminaciones nerviosas del pene.

Visto así parece algo más enrevesado de lo que realmente es. Pensemos en algo más sencillo: darle a un interruptor. Ese interruptor es el que abre las puertas de la arteria cavernosa que permite que el pene se llene de sangre y, a modo de esponja, se hinche hasta producirse la erección del miembro. ¿Cómo se mantiene esa firmeza? Una vez que el pene está duro, su sistema venoso se bloquea y es así como el miembro conserva su erección.

De manera que, si tuviéramos que buscar el origen remoto de este proceso, tendríamos que remitirnos a cuestiones psicológicas, pues es aquí donde se enciende la chispa que pone en funcionamiento todo el mecanismo. Con todo, la detumescencia precoz (así como otras patologías sexuales del género masculino) puede ser además consecuencia de algunas anomalías de carácter físico.

 

Tanto la disfunción eréctil como la detumescencia precoz, a pesar de estar en dos niveles diferentes, merecen un enfoque profesional más allá de los tópicos y de los complejos. Piensa lo siguiente: hay muchos hombres que sufren erecciones espontáneas y sin un elemento excitante que las justifique. Es también un problema y, desde luego, compromete enormemente su vida social. La firmeza de tus erecciones no es lo que determina tu masculinidad o tu vigorosidad como amante. Es el control y el disfrute de éstas lo que te permite gozar plenamente de tu sexualidad. Si detectas alguna anomalía que bloquea esta capacidad, comparte tu problema y busca ayuda especializada.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *