¿Cómo experimentas el deseo sexual?

Deseo sexual

Esa fuerza, ese impulso y ese palpitar que te incitan a acercarte a tu pareja sexual se conoce como libido. Es el deseo sexual en estado puro. Una energía que a veces resulta difícil controlar y que en otras ocasiones parece difuminarse entre las rutinas de lo cotidiano.

¿Qué es el deseo sexual y por qué se caracteriza?

A menudo los expertos se refieren a la libido como “apetito sexual”. Y es que hay que reconocer que sentir deseos eróticos es como tener hambre. Se trata de una estado físico y mental en el que confluyen el cuerpo, los sentimientos y los anhelos exigiendo una respuesta placentera.

No obstante, en sentido estricto la libido no es exactamente la excitación sino su estado previo. El apetito, el impulso y la necesidad, pero no la consecución de todo ello. Se puede entender, por lo tanto, como el desencadenante del erotismo, del sexo y de los placeres sensuales.

Pero es además un impulso complejo que, cuando se manifiesta, no tiene por qué limitarse a esas primera fase de la excitación. Una vez que se ha desencadenado el deseo sexual, éste tiende a prolongarse en el tiempo, más allá del escenario erótico. Por eso es tan importante aprender a controlarlo como encontrar la manera de que siempre se mantenga latente.

Factores que afectan a tu nivel de libido

No existen unos márgenes predefinidos de lo que es o no es el deseo sexual. Cada individuo lo experimenta de un modo particular. Es más, a lo largo de su vida la libido se irá manifestando de diversas formas. Porque si hay algo común en todos nosotros es que esa apetencia se ve afectada por varios factores.

El estilo de vida: el estrés, el cansancio, el exceso de actividad laboral… Ninguno de estos aspectos resulta positivo para nuestra salud y tampoco lo es para la salud sexual. Son situaciones que terminan por “anestesiar” el deseo, entendiendo que éste implica un gasto de energía física y mental de la que no disponemos.

El estado emocional: la libido es una actitud y como tal depende en gran medida del equilibrio emocional. El factor psicológico tiene una gran importancia no sólo en la experimentación del placer sino en la aparición del deseo previo. La falta de interés o una experiencia traumática o poco satisfactoria podrían comprometer el apetito sexual. También funciona de manera inversa: cuando experimentamos algo satisfactorio, queremos repetir.

Los niveles hormonales: los cambios en los niveles de testosterona pueden hacer que el interés por el sexo decaiga de manera significativa. En este aspecto es de destacar que los estrógenos de las píldoras anticonceptivas orales pueden provocar un déficit en los niveles de testosterona de algunas mujeres.

Los hábitos alimenticios: las dietas con déficit de proteínas hacen que los niveles de testosterona disminuyan y con ellos el apetito sexual. Tampoco ayudarán al aumento de tu libido el consumo de alcohol, grasas saturadas y azúcares refinados. En resumen: una dieta sana es la base de una sexualidad satisfactoria.

El momento: al comienzo de una relación las ansias de conocer, de experimentar y de descubrir son mucho mayores y el deseo sexual también lo es. Lo interesante para la intimidad de cualquier pareja sería aprender a mantener ese interés conforme pasa el tiempo sin caer en la rutina.

Libido

¿El deseo sexual es constante a lo largo te todo el año?

Este tipo de impulsos nos incitan a buscar, a implicarnos con nuestra pareja y a sentirnos motivados en nuestra vida sexual. Sin embargo, y aunque están en nuestra naturaleza, estos instintos no se mantienen siempre al mismo nivel.

Aparte de los factores que ya hemos visto, para muchos sexólogos la variable del clima también tiene efectos sobre la libido. Según algunos estudios, el deseo sexual parece desacelerarse durante los meses de invierno y volver a despuntar con la llegada del verano.

Estos cambios se relacionan fundamentalmente con la temperatura. No a todo el mundo le convence eso de desnudarse cuando los termómetros bajan, mientras que es mucho más sencillo y natural quitárselo todo cuando hace calorcito.

También la primavera y la astenia primaveral podrían influir en el estado de ánimo y volvernos un poco más perezosos frente al sexo. Pero siempre hay soluciones para los momentos menos favorables: sube la calefacción, hazte con una buena manta y piensa en positivo. Al fin y al cabo, el sexo está para divertirse.

Deseo sexual masculino y femenino: ¿existen diferencias?

Sobre las diferencias entre el deseo sexual masculino y el femenino se ha escrito mucho a lo largo de la historia. Lo primero que habría que tener en cuenta es que tradicionalmente el sexo se ha abordado desde una perspectiva masculina. Esto ha cambiado en la actualidad, pero nos ha dejado un importante sesgo de género a la hora de analizar la libido.

Con todo, está demostrado que la respuesta de hombres y mujeres ante el sexo es muy diferentes. Mientas que para los hombres se trata de un deseo de tipo finalista (llegar al orgasmo) en el que la penetración tiene un gran peso, en el caso de las mujeres el objetivo del clímax también tiene mucho de emocional, físico y sensorial.

Hombres y mujeres no experimentan ni manifiestan su deseo sexual de igual manera y no se trata de clichés. Hay un importante componente hormonal producto de nuestra herencia genética que hace que el hombre, en términos generales, piense más en sexo que la mujer. El secreto del éxito está en que los dos encuentren el equilibrio entre sus impulsos y anhelos para que disfruten de una experiencia al mismo nivel de satisfacción.

No existe un único tipo de deseo sexual

Ya hemos visto que el apetito sexual se manifiesta de diferente manera en cada persona y que éste viene determinado por diversos factores. Por lo tanto, no resulta difícil de entender el hecho de que no exista una única manera de experimentar estos impulsos. De manera muy resumida se podría decir que la libido puede expresarse de las siguientes maneras:

1. La descarga de tensión sexual. Se trata de un tipo de deseo muy vinculado a cuestiones de tipo hormonal.

2. La necesidad de ser deseados. Es una especie de deseo a la inversa. A través de él conseguimos la autoafirmación, otro de los aspectos determinantes a la hora de experimentar placer.

3. El deseo de intimidad. La libido no siempre es una conducta erótica que se resuelva con el sexo. También ese deseo de contacto y comunicación íntima con la pareja es una forma de deseo sexual.

Deseo parejas

¿Es posible incrementar el deseo sexual?

¡Faltaría más! Que estés pasando una mala racha no implica que esto se vaya a quedar así para siempre. Por lo general, los problemas de libido se tratan en pareja, pues no deja de ser un aspecto que os afecta a los dos. Los sexólgos trabajan desde todas las variables implicadas en ese déficit de deseo sexual. Pero si se trata de un bache puntual y quieres ahorrarte la consulta al especialista, puedes empezar a probar estas técnicas antes de recurrir a la ayuda profesional:

– Olvídate de mitos: no es cuestión de dar la talla, ni de aguantar más ni de tener un número determinado de encuentros sexuales por semana. En cuestión de deseo las matemáticas no suelen funcionar. Deja que la cosa vaya fluida, sin presiones.

– Aprende a relajarte: para que tu relación recupere la actividad, es posible que antes necesites un buen descanso. Recostarte con tu pareja en el sofá, acariciarla, acomodarte en su regazo… Son experiencias muy agradables que no te supondrán un gasto extra de energía después de una jornada demoledora. Un tipo de contacto sensual reconfortante y estimulante.

No te obsesiones con los síntomas: con presión no conseguirás nada. Si tanto tú como tu pareja os obsesionáis con que el deseo se ha esfumado, será difícil avanzar. Para combatir al deseo sexual inhibido hay que ir a los factores que lo han desencadenado (estrés, cansancio, problemas de pareja, pérdida de autoestima…) y actuar sobre ellos.

Presta atención a los detalles: el deseo hay que alimentarlo y la dieta es muy variada. Fantasías, masajes, accesorios eróticos, la elección de las palabras adecuadas y el código íntimo de cada pareja ayudarán a ir reactivando estos instintos sin que el coito tenga que presentarse como una meta.

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