Con don de gentes

A lo largo de la historia, personas de todas las épocas y de todas las culturas han tratado de prevenir el embarazo y la transmisión de enfermedades venéreas con métodos de lo más pintorescos. El condón es la máxima expresión de un largo proceso evolutivo.

Aunque en la actualidad podemos encontrar preservativos de todos los colores, sabores y texturas, la esencia de este método de profilaxis se remonta a varios milenios y, por lo tanto, tiene unos orígenes bastante arcaicos. Sorprende a tus ligues con algunas de las curiosidades de este post. Como estrategia de ligoteo son muy útiles y originales.

Más vale prevenir que curar

En la Antigüedad la mayor preocupación no era tanto el control de natalidad como el hecho de no contraer enfermedades. Aunque parezca mentira, lo de los pitos al aire es algo que pasó de moda hace unos cuantos cientos de años y las tribus que mantienen tradiciones de este tipo ya se cuidan de protegerse el pene de alguna otra manera.

Las picaduras de insectos eran algo muy común en Egipto y en cierto modo esta civilización fue la creadora de los calzoncillos. Con pedazos de lino los hombres se recubrían el pene y así evitaban mordeduras indeseadas.Condon Egipto

También en Oriente se puso de moda lo de envolverse las vergüenzas con lo que se tuviera más a mano y prevenir algunas infecciones que tal vez con un poco más de higiene hubieran desaparecido sin problema. Los chinos, por ejemplo, se engrasaban el pene y se lo recubrían con papel de seda: listo para regalo.

Pero sin duda los que nos han tocado de forma más directa en esto de las envolturas genitales han sido los romanos, que para mantener relaciones sexuales seguras utilizaban condones fabricados con la piel de la vejiga de las cabras y de otras partes de animales. Vamos, que nunca ha habido mucha diferencia entre embotir una butifarra y echar un polvo.

En el caso de las mujeres, también en Egipto, Grecia y Roma se utilizaban métodos anticonceptivos muy similares. Fundamentalmente se trataba de ungüentos que se insertaban en la vagina antes de mantener relaciones y que estaban impregnados en una especie de tampón. Por aquel entonces la píldora más eficaz eran las semilla de granada, que al parecer tienen alguna propiedad en la regulación de los niveles de estrógenos. Con todo, lo más común y lo más práctico eran las duchas vaginales poscoitales (el checo de toda la vida).

Y llegó el condón

De las propiedades espermicidas de algunas plantas que se aplicaban en forma de pomada vaginal, en la Edad Media y por contagio de las culturas clásicas comenzaron a desarrollarse métodos anticonceptivos basados en retener el semen mediante algún tipo de dispositivo.

Inicialmente, y como ya comentábamos, se usaron las tripas de animales que, atadas alrededor del pene con cordones de seda, permitían eyacular en el interior sin que se derramara ni una gota de semen. Pero teniendo en cuenta que algunas de estas fundas estaban fabricadas incluso con la piel de algunos pescados, no debían de dejar muy buen olor…

condon003Los ingleses popularizaron estos dispositivos en el siglo XVIII, denominándolos abrigos, pero habría que esperar hasta el descubrimiento de la vulcanización del caucho a mediados del siglo XIX para que estos dispositivos ofrecieran verdadera seguridad y confort durante las relaciones sexuales.

Este gran invento se lo debemos a Charles Goodyear (sí, el de las ruedas de los coches), que desarrolló este material con múltiples aplicaciones, entre ellas las sexuales. Aunque en un principio estas gomas sólo cubrían el glande, son el pariente más directo de los condones actuales, ya que el látex no aparecería hasta 1930.

Con posterioridad hemos presenciado una acelerada evolución de los condones y actualmente se pueden encontrar en el mercado preservativos de todo tipo: con sabores, con texturas, con efectos de frío y calor, afordisíacos, retardantes… Es un mercado tan amplio que, quién sabe, tal vez a algún fabricante le de por volver a vender condones con costuras y con olor a pescado. Para gustos, colores.

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