Cómo es el sexo durante el embarazo

Sexo en el embarazo

Nueve meses de gestación son demasiado tiempo como para decidir no mantener relaciones íntimas con tu pareja. ¿Sabías que el sexo en el embarazo no sólo puede ser igual de satisfactorio sino además muy beneficioso para tu estado? El embarazo no debería condicionar tu vida sexual si tomas nota de las recomendaciones que te ofrecemos en este artículo.

Beneficios del sexo durante el embarazo

Una de las principales preocupaciones de los futuros papás es que el sexo en el embarazo pueda convertirse en un desencadenante del parto. No en vano, se trata de un riesgo real pero que sólo se da en determinadas circunstancias que analizaremos más adelantes.

Salvo en esos casos excepcionales, podría decirse que no existe ninguna contraindicación en practicar sexo durante el período de gestación. Es más, en muchas mujeres los cambios hormonales que supone un embarazo se traducen en una mayor excitación y también en mayor placer durante el sexo. Por si estos no fueran motivos suficientes para ponerse manos a la obra, resulta que hay otros motivos de interés por los que el coito puede resultar muy beneficioso:

– El sexo constituye una actividad física y ayuda al fortalecimiento del suelo pélvico, algo que te resultará muy útil a la hora del parto y también durante el período de recuperación posterior a éste.

– Las relaciones sexuales con penetración proporcionan una mayor elasticidad y fortaleza no sólo en la vagina sino también en la vejiga, la uretra y el recto, reduciendo el riesgo de producir lesiones y desgarros durante el parto.

– La dopamina y la oxcitocina que se liberan durante el orgasmo no sólo favorecen al placer sino a la mejora en la calidad del sueño. Nada mejor que tener sexo para disfrutar de un buen descanso.

– Del mismo modo que el sexo puede ser el desencadenante del parto prematuro, también puede convertirse en algo positivo cuando ya se ha salido de cuentas y no parece haber indicios de que se aproxime la fecha del parto. Siempre en las condiciones adecuadas, el sexo podría emplearse como una herramienta para estimularlo.

– Durante el embarazo puedes experimentar tu sexualidad con mayor plenitud. La búsqueda del embarazo y su consecución te permiten prescindir de los métodos anticonceptivos.

– El embarazo implica un proceso de revascularización que obliga al cuerpo a irrigar más sangre hacia la zona genital. Estos cambios en el riego sanguíneo proporcionan una mayor sensibilidad, lo que incrementa el placer frente a cualquier roce o caricia.

– Los cambios a nivel físico pueden suponer un aliciente. Mantener relaciones sexuales durante el embarazo, en un momento en el que el cuerpo de la mujer se presenta más voluptuoso, es la fantasía sexual de muchas parejas.

Sexo embarazadas

El sexo durante las diferentes fases del embarazo

Nueve meses dan mucho de sí y no puedes esperar a que tu cuerpo responda de la misma manera cuando te encuentras en las primeras semanas de gestación y cuando ya estás cercana a la fecha del parto. Por este motivo es mejor analizar las afectaciones entre sexo y embarazo en las diferentes etapas de la gestación:

Primer trimestre

Las hormonas se revolucionan durante esta primera fase del embarazo en la que además aparecen muchísimas dudas acerca de lo que puedes y no puedes hacer con tu pareja. Lo mejor es que te informes bien de los cambios que va a experimentar tu cuerpo y cuentes para ello con el respaldo de un especialista. No obstante, si notas que tu deseo sexual disminuye, no te preocupes: es lo más normal.

Este cúmulo de sensaciones, dudas e ilusiones no se digiere de un día para otro y además va acompañado de una serie de cambios a nivel físico y emocional con los que debes aprender a convivir. También los chicos tienen sus ‘paranoias’ particulares durante estos primeros meses. Si la penetración puede dañar al feto, si su compañera es más vulnerable, si no estará exigiendo demasiado de ella… Por eso es tan importante una comunicación fluida y afrontar las nuevas circunstancias con mucha naturalidad.

Cualquier postura que te resulte cómoda puede ser la adecuada. Pero si te preocupa el tema de la seguridad del feto, puedes utilizar una variante del misionero en la que debes mantener las rodillas flexionadas durante la penetración. De esta manera evitas hacer esfuerzos y te sentirás mucho más relajada.

Segundo trimestre

Superada la etapa de las náuseas y los vómitos y resueltas las dudas más comunes acerca del coito durante el embarazo, con el segundo trimestre de gestación se abre un período que, desde el punto de vista sexual, suele resultar mucho más activo y satisfactorio. El abdomen habrá crecido, pero este aumento no supondrá un cambio sustancial a la hora de adoptar diferentes posturas, siempre teniendo en cuenta que no se debe ejercer demasiada presión sobre el vientre de la mujer. En este sentido, la postura del perrito resulta genial.

Por otro lado, este cambio en la fisionomía femenina obliga al cuerpo a enviar más sangre por debajo de la línea de la cintura, lo que puede proporcionarle orgasmos más intensos e incluso orgasmos múltiples aun cuando nunca antes los hubiera tenido. ¡Aprovéchate!

Tercer trimestre

El cansancio, el estrés y la idea omnipresente de que el parto está cada vez más próximo pueden hacer que tu interés por el sexo vuelva a decaer. A esto se le une el hecho de que el abdomen ha alcanzado un tamaño considerable y la penetración puede resultar algo más complicada. Es un buen momento para que experimentes con tu pareja otras formas de obtener placer.

En cualquier caso, si te sientes con ánimos, has de saber que no hay por qué preocuparse del bienestar del bebé. Tu pequeño se encuentra perfectamente protegido por la bolsa amniótica y las mucosas que taponan el cérvix, por lo que la penetración no le afectará. La postura de la cuchara es probablemente la más cómoda y segura durante esta etapa. Aunque si te encuentras lo suficientemente ágil puedes probar a sentarte encima de tu pareja, bien mientras está recostado sobre la cama, bien en una silla. De esta manera controlas mejor el ritmo y la profundidad de la penetración sin que ejercer presión en el abdomen.

Relaciones sexuales embarazo

Complicaciones durante el embarazo: cuando el sexo se convierte en un factor de riesgo

No todas las mujeres experimentan de igual manera el período de gestación. Hay quienes tienen náuseas  durante los primeros meses y otras que lo llevan genial hasta el día del parto. Por eso en cuestión de sexo tampoco se debe generalizar.

Si bien es cierto que las relaciones sexuales están asociadas a los beneficios que hemos visto anteriormente, es necesario analizar las características del embarazo antes de asegurar sin riesgo a equivocarse que el sexo no resulta perjudicial ni para el estado de la madre ni para el bebé.

En líneas generales e incluso sin tener datos demasiado detallados al respecto, los especialistas siempre recomendarán evitar las relaciones sexuales durante el embarazo cuando se de alguna de estas circunstancias:

1. Si se trata de un embarazo múltiple. Si estás esperando más de un bebé, las cosas resultan un poco más complicadas. Consulta con un especialista cómo deberías proceder en estos casos.

2. Si existen señales de parto prematuro o si ya has sido mamá de un bebé prematuro. Cuando existe el riesgo de que tu pequeño nazca antes de las 37 semanas de gestación, el sexo podría agravar la situación.

3. Si el cuello uterino está demasiado abierto. Esta condición se conoce como ‘cuello uterino incompetente’ y podría ser la causante de un parto prematuro.

4. Si se produce placenta previa o pérdida de líquido amniótico. Cuando la placenta está en una zona muy baja del útero, mantener relaciones sexuales podría provocar sangrado grave y otras anomalías en el desarrollo del período de gestación.

5. Si existen antecedentes de aborto espontáneo. Hay que extremar las precauciones para garantizar la seguridad del feto en las circunstancias menos favorables.

¿Te identificas con alguna de estas situaciones? En ese caso es mejor que sea el ginecólogo el que determine si estás preparada o no para mantener relaciones sexuales durante el embarazo sin que exista ningún riesgo. Y, por supuesto, en el caso de que el sexo no esté contraindicado, recuerda mantener siempre las pautas de higiene habituales: protegerte frente a las enfermedades de transmisión sexual, bloquear el paso de bacterias del ano a la vagina en el caso de que mantengas relaciones con penetración anal y contactar con un especialista en el caso de que detectes alguna molestia inusual o de que se produzca sangrado tras el coito.

Coito embarazo

Alternativas al sexo durante el embarazo

Éste va a ser un período muy especial de tu vida y no sólo te va a afectar desde el punto de vista físico sino también desde una perspectiva emocional. Durante el embarazo, es muy necesario que las parejas pongan en práctica otro tipo de intimidad aparte de la que proporciona el coito en su versión más ‘tradicional’.

En este sentido, os recomendamos que aprovechéis esos momentos que tenéis para relajaros juntos y os demostréis vuestro afecto de otras muchas maneras. Acurrucándoos sobre la cama, con caricias y masajes sensuales, con besos y confidencias y con la masturbación mutua o el sexo oral en el caso de que necesitéis una experiencia más intensa. Eso sí, ten en cuenta que si practicas sexo oral durante el embarazo es muy importante evitar que entre aire en el conducto vaginal, ya que esto podría bloquear algún vaso sanguíneo y provocar una embolia.

¿Cómo recuperar la vida sexual tras el parto?

A los cambios que ha experimentado tu cuerpo durante la gestación hay que sumar el proceso traumático que supone cualquier parto, ya sea natural o con cesárea. Y es que el cuerpo de la mujer se somete a un gran esfuerzo en el momento de dar a luz, algo que inevitablemente conlleva algunas consecuencias.

No te preocupes, no son cambios irreversibles ni irreparables. Simplemente tendrás que volver a preparar a tu cuerpo para afrontar una nueva etapa de la sexualidad. Lo primero es esperar al momento adecuado. Los órganos fisiológicos se toman su tiempo para regresar a su estado natural, por lo que los expertos recomiendan no mantener relaciones sexuales con penetración hasta seis semanas después del parto y siempre que no hayan surgido complicaciones.

Es habitual que durante las primeras relaciones después del parto se puedan producir molestias o incomodidad no sólo en la vagina sino en el pecho. En el caso de la vagina, no olvides emplear lubricantes ya que tras la maternidad los genitales tienden a lubricar menos debido a los cambios en los niveles de estrógeno. Y en cuanto a los pechos, escoge posturas que te resulten cómodas y vacíalos o amamanta al bebé antes de practicar sexo para liberar la presión que provoca la leche.

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