Cómo el sexo puede hacerte más feliz

Felicidad en el sexo

A diario los medios de comunicación nos bombardean con mensajes publicitarios que garantizan una vida mucho más plena a través de determinados productos. Pero la promesa de la felicidad está mucho más cerca de lo que imaginas, ¡y no tiene precio! Una mejora en tus relaciones íntimas se traduce de manera automática en un cambio favorable en muchos aspectos de tu vida. Encuentra la felicidad en el sexo y transmite esas buenas vibraciones a todos los que te rodean.

¿Realmente sabes qué es lo que te hace feliz?

De una u otra manera, todos ansiamos la felicidad pero, ¿qué significa esto? Se trata de un concepto tan personal que ni el objetivo ni los medios para alcanzarlo serán para todos iguales. El denominado neuromarketing apela al consumismo para hacernos creer que el bienestar y la prosperidad están en comprar artículos que nos hagan sentirnos más realizados. Sin embargo, ha quedado demostrado que no hay camino hacia la felicidad que no tenga parada en el contacto humano.

Un móvil nuevo, la ropa de marca o una televisión de último modelo es probable que te proporcionen una satisfacción inmediata, pero nunca harán que te sientas realizado como persona. Sin embargo, una buena sesión de sexo, el contacto piel con piel y la intimidad con tu pareja son el desencadenante de reacciones químicas en tu cuerpo que tienen la capacidad de perdurar en el tiempo. La felicidad en el sexo es una felicidad mucho más duradera.

Practicar sexo no es ni mucho menos la única actividad placentera en la vida, pero eso no le resta protagonismo. La actividad sexual pone en marcha nuestras emociones, eleva la autoestima, genera confianza y nos hace segregar numerosas sustancias químicas que se encargan de hacer que nos sintamos más felices. Es una de las terapias más efectivas para liberarse del estrés, las preocupaciones y los complejos y con ella logramos que los cinco sentidos se pongan al servicio del placer. Éste es el motivo por el que debemos reservar para la sexualidad el espacio que se merece entre el resto de actividades cotidianas.

Pareja feliz

Sexo o dinero, ¿qué influye más en la felicidad?

A tenor del mundo materialista en el que vivimos, no está de más plantear una pregunta como ésta. Desde luego, ni el sexo ni el dinero constituyen por sí solos una fuente inagotable de felicidad pero, ¿qué crees que tiene más peso en tu felicidad?

Durante cuatro décadas la Universidad de Toronto-Mississauga (Canadá) realizó encuestas a más de 30.000 personas con el objetivo de perfilar mejor la relación que existe entre el sexo y la felicidad. Uno de los resultados que más sorprendió a los investigadores fue descubrir que una vida sexual satisfactoria provocaba un nivel de felicidad superior al de las rentas más altas.

Esto no quiere decir que los dos aspectos sean excluyentes. De hecho, habrá muchos que piensen que el hecho de tener dinero también incrementa las posibilidades de mantener más relaciones sexuales. Pero, cuidado: la felicidad no se reduce únicamente a la obtención de placer. Lo que sucede antes, durante y después del acto sexual también tiene un peso importante en esos índices de satisfacción y es lo que determina la calidad del sexo.

El sexo como liberación, no como imposición

Cuando disfrutas de tu sexualidad estás sacándole provecho a algo más que a unos minutos de placer. La felicidad en el sexo implica desinhibición, descubrimiento, autoconocimiento y liberación. Todas éstas son herramientas fundamentales en la búsqueda de la felicidad no sólo a nivel físico sino también en el plano psicológico y emocional.

No obstante, y a pesar de los innumerables beneficios que conlleva la práctica regular de sexo, en ningún caso puede tratarse de una actividad reñida a un calendario, a unos tiempos y, en definitiva, a una obligación. La sexualidad es todo lo contrario a una imposición. Es una elección libre y personal, tanto en tiempo como en forma, y sólo tú puedes decidir cómo quieres vivirla.

Pero, ¿qué pasa cuando de manera inconsciente vamos relegando el sexo a un segundo plano? Del mismo modo que una vida sexual saludable plantea muchas ventajas, las carencias suponen un obstáculo a la hora de alcanzar la plenitud. Nunca debes ‘obligarte’ a introducir el sexo en tus rutinas si no estás en un momento de tu vida en el que éste no se plantea como algo primordial. Sin embargo, deberás reflexionar acerca de por qué ha dejado de interesarte una actividad que plantea tantos beneficios, placer y diversión e intentar solucionar esas cuestiones que están suponiendo una limitación en la búsqueda de la felicidad en el sexo.

Calidad mejor que cantidad: la felicidad en el sexo no es cuestión de números

La cantidad de encuentros sexuales que se mantienen tanto en las relaciones de pareja estable como en las esporádicas es un tema recurrente que suele generar cierta preocupación. Esta preocupación es más notable en aquellas personas que, por el motivo que sea, no se sienten verdaderamente realizadas en el ámbito sexual. Sin embargo, esta insatisfacción corrobora que la felicidad en el sexo no es una cuestión de frecuencia sino de calidad.

Mucho se ha hablado y escrito acerca de la frecuencia con la que habría que practicar sexo para sentirse verdaderamente realizados en este ámbito, pero ninguna de las investigaciones llevadas a cabo es 100% concluyente. Lo que sí parece una realidad es que más que el número de encuentros sexuales lo que importa es cuál es el nivel de satisfacción que alcanzamos en cada uno de ellos.

El nivel de satisfacción no se mide únicamente en orgasmos o en minutos. Es el buen sexo lo que nos hace más felices. La calidad del sexo se debe abordar desde la perspectiva de la satisfacción física y emocional con la pareja sexual. Desde este punto de vista, más relaciones o más parejas sexuales no es algo que tenga que afectar positivamente a la felicidad en el sexo. Practicar sexo sin ganas, de manera rutinaria o de forma no deseada no conlleva nada positivo. Lo ideal es encontrar ese equilibrio entre frecuencia y calidad sin obsesionarse con los números. ¡Esto no es un examen!

Pareja riéndose

¿Cómo se puede alcanzar la felicidad en el sexo?

Puede parecerte un trabalenguas, pero así es como funcionan las cosas: para que el sexo nos aporte felicidad en la vida hemos de encontrar la felicidad en el sexo. Si te paras a pensar, no es algo tan difícil de entender. Pero vayamos por partes.

¿Te has dado cuenta de que en los momentos más bajos de nuestra vida es cuando menos te apetece tener sexo? La tristeza, la ansiedad o la depresión hacen que el deseo sexual disminuya mientras el cuerpo y la mente se enfrentan a esos conflictos emocionales. En cierto modo, esta realidad resulta algo contradictoria. Si el sexo presenta grandes beneficios, ¿por qué no se nos presenta de manera natural como la solución a todos estos problemas?

La respuesta es bien sencilla: practicar sexo nos hará más felices, pero para ponernos en acción necesitamos partir de un estado de felicidad previo. El sexo de calidad exige cierta predisposición al placer, a la diversión y a la comunicación íntima que no siempre se manifiesta en esas circunstancias en las que nos encontramos más apáticos.

No debemos plantear las relaciones sexuales como una píldora milagrosa que al tomarla nos quita de golpe todas las penas. La búsqueda de felicidad en el sexo es, en esencia, un ejercicio de retroalimentación del bienestar: el refuerzo de una felicidad preexistente que irá en aumento al compartirla íntimamente con otra persona.

Felicidad en el sexo, felicidad total

Cuando nos planteamos si es el sexo lo que da la felicidad o la felicidad la que propicia la práctica regular de sexo nos encontramos ante el dilema de si fue antes la gallina o el huevo. Es un problema de perspectiva. Tendemos a concebir el bienestar físico y emocional como algo muy concreto cuando en realidad se trata de un concepto global que afecta a diferentes facetas de nuestra vida, entre ellas el sexo.

¿Quiere esto decir que no mantener relaciones íntimas nos hará más infelices? No. Quiere decir que para alcanzar esa plenitud no podemos descuidar esta parte de nuestras vidas. Como se suele decir, para que una pareja sea feliz fuera de la cama, también lo debe ser dentro de ésta. Las relaciones íntimas aportan serenidad, confianza y protección, sentimientos que nos ponen en el camino hacia ese bienestar total. ¿Acaso la vida no se ve diferente cuando nos sentimos amados, respetados y deseados por otra persona?

Por otro lado, no hay que desestimar el sexo en solitario,  aquél que nos conduce hacia el autodescubrimiento. También durante la masturbación se produce la liberación de hormonas relacionadas con el placer que al fin y al cabo son el componente químico de nuestra felicidad. El organismo se prepara para mitigar el dolor, disipar las preocupaciones y proporcionarnos una agradable sensación de relajación.

Existen muchos caminos para alcanzar la felicidad y el sexo es uno de ellos. Una herramienta que nos permite conectar con lo más íntimo de otras personas y con nosotros mismos, aumentando la capacidad de experimentar emociones positivas que no sólo incrementan nuestro nivel de bienestar sino el de nuestro entorno más cercano. ¡La felicidad es contagiosa!

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