Cómo dormir con un novio karateka

Cuando al dormir tu novio patalea más que Jackie Chan rodeado de mosquitos, tienes que defender tu descanso con uñas y dientes.

No desesperes. Salvo en casos excepcionales, ninguna pareja ha roto aún por el exceso de movimiento en la cama. Pero es cierto que, más allá del sexo, lo de dormir con alguien que se mueve mucho en la cama no es nada sensual: es una jodienda. Por tu descanso y el bienestar de tu vida conyugal, he decidido compartir algunas de mis técnicas para dormir en pareja

El colchón: territorio comanche

Todos necesitamos nuestro espacio y esto también se nota a la hora de dormir. La cama es territorio de nadie hasta que establecemos bien sus límites, algo especialmente recomendable cuando tu pareja tiene complejo colonizador y tiende a expandirse más allá de sus fronteras.

Encuentra tu espacio y defiéndelo de esas invasiones que vienen acompañadas de pataditas y giros bruscos que te quitan el sueño y la manta. ¡Es hora de ponerse firmes en la cama!

Cucharita1. La cucharita

Es la técnica de inmovilización más sutil. Consiste en arrimarte a tu pareja por la retaguardia, rodeándola con un brazo, con tu pecho bien pegado a su espalda y las rodillas ligeramente flexionadas. Vuestros cuerpos encajarán a la perfección como cuando colocas las cucharas en el cajón de los cubiertos.

En invierno esta técnica tiene otra ventaja: puedes obligar a tu chico a que te haga una cucharita y beneficiarte de su calor corporal. Además, está demostrado que mientras mantiene esta postura no patalea como de costumbre.

2. El tenedor

Es una evolución de la cucharita así como una consecuencia natural de la misma. Cuando te arrimas tanto a tu chico y el brazo que le rodea termina deslizándose sutilmente hacia su pene, la cucharita se traduce en una erección: ahí tienes tu tenedor.

En la cama existen dos tipos de tenedor. El de primer plato (que es cuando tú le haces la cucharita a tu novio, por lo que la erección alcanza su tamaño normal) y el de plato de postre (que se produce cuando es tu novio el que te hace la cucharita y, por lo tanto, su erección se ve limitada por tu cuerpo. En otras circunstancias este estado se conoce también como ‘pene morcillón’).

3. La boa constrictor

Una interesante variante de la cucharita especialmente útil si tu novio es de los que patalean mucho. Partiendo de la posición descrita en el punto 1, utiliza tus piernas para encadenar las de tu pareja, como si te hubieras convertido en una serpiente.

La boa constrictor es una buena posición para poner fin inmediato a esas incómodas pataditas que te roban el sueño. Lamentablemente, no es una postura que puedas mantener durante toda la noche porque al cabo de un rato puede resultar incómoda. Si notas un cosquilleo en las piernas o tus miembros empiezan a tener una inusual coloración azul, será mejor que rebajes la intensidad de tu abrazo o que cambies inmediatamente de postura.

4. Réquiem por un sueño

O lo que es lo mismo, ‘de culo a culo’. Réquiem por un sueño es una postura que he sacado de la película homónima de Darren Aronofsky. En una determinada escena dos chicas tienen sexo ‘de culo a culo’ con el objetivo de conseguir un chute de droga. Pero nuestro objetivo es mucho más loable: estamos luchando por nuestro descanso, no lo olvides.

De culo a culo es una de mis posiciones favoritas a la hora de dormir en pareja. Por un lado, implica contacto físico, por lo que no sientes que duermes sola. Por otro, te proporciona una gran libertad de movimientos para que pongas orden cuando tu pareja empiece a moverse más de la cuenta. Al estar pegada a él, espalda con espalda, ante cualquier sospecha de movimiento lo único que tienes que hacer es darle un culazo lo suficientemente fuerte como para que pare y con cierta discreción para que no se despierte.

5. Vale tudo

Cuando las posturas anteriormente citadas no dan resultados, no hay que tener compasión. Vale tudo es una modalidad de combate de origen brasileño en la que, como su propio nombre indica, valen todas las técnicas de arte marcial.

En la cama esto implica que puedes utilizar pies, codos, manos… para aplacar los movimientos espasmódicos de tu pareja. Aparte del contacto físico, sería recomendable que aplicaras técnicas sonoras de apoyo: tos repentina, bostezos o el típico chasqueo con la lengua que tan práctico resulta para silenciar ronquidos.

Y si después de todos estos consejos los movimientos de tu pareja siguen siendo incontrolables, deberías empezar a plantearte utilizar el bondage no como técnica erótica sino como eventual solución de descanso.

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