Bondage: el mundo de las ataduras para principiantes 

Bondage para principiantes

¿Has pensado alguna vez en ser atado o atar a tu pareja? Imagina que por una vez te entregas a tu amante hasta el punto de que pierdes el control. Atada de manos y piernas, en posturas que te vuelven vulnerable a sus fantasías, todo lo que puedes hacer es dejarte llevar. Si la idea te parece de lo más excitante, no hay duda de lo que sucede: te has dejado seducir por el sexo bondage.

Bondage y BDSM no son exactamente lo mismo

Hay quienes emplean estos términos de manera indistinta, pero lo cierto es que el bondage no es exactamente BDSM sino una parte de éste. Concretamente la letra “B” de este cóctel erótico en el que se incluyen Bondage y Disciplina / Dominación y Sumisión / Sadismo y Masoquismo.

Como son demasiadas cosas para probarlas todas de golpe, siempre te queda la opción de decantarte por lo más básico. El bondage es una práctica originaria de Japón que se practicaba ya en tiempos remotos. Básicamente consiste en que una persona se entrega y la otra la domina, empleando para ello cuerdas y ataduras que la mantienen sometida a su voluntad. Una vez atada, la persona es objeto de masajes y penetraciones que, dadas las circunstancias, la obligan a concentrarse en el placer que recibe.

Inicialmente, este tipo de prácticas eróticas estaban reservadas a las clases sociales más altas de Japón. Pero con el tiempo, las técnicas del bondage se fueron haciendo cada vez más populares. En la actualidad son una de las alternativas eróticas que más interés despiertan en las parejas.

Sexualidad y bondage

 ¿Por qué el bondage genera tanta curiosidad? Motivos por los que deberías probarlo

Entregarse sin reservas tiene su punto. A pesar de que cuando pensamos en bondage lo primero que se nos pasa por la cabeza son todos esos llamativos nudos que te mantienen sometida, lo cierto es que en estos juegos hay tanto de físico como de emocional.

Al contrario que otras alternativas más “agresivas”, el bondage no recurre al dolor como una herramienta más en la obtención de placer. En este sentido, es algo mucho más sutil. Tanto que en algunos ambientes llega a considerarse incluso como una expresión artística.

Los juegos que se integran en esta categoría sexual son mucho más asequibles desde el punto de vista de la preparación física y mental que hace falta para someterse a ellos, otro de los motivos por los que el bondage está teniendo tanto éxito. En definitiva, si te pica un poco la curiosidad, tú también deberías practicar sexo bondage porque es sencillo, no provoca dolor y te lleva a un plano de excitación que se sale de lo común.

Para iniciarte en el bondage puedes hacerlo usando nudos sencillos, ver sensaciones e ir avanzando en la práctica si queréis.

Materiales necesarios para la práctica del bondage

No existe el bondage sin cuerdas (u otro material con el que atar) y no existen cuerdas de bondage que no reúnan estas características fundamentales:

– Grosor de entre 5 y 8 mm. Ten en cuenta que cuanto más gruesas sean las cuerdas, más te costará hacer los nudos para que se mantengan firmes. Por el contrario, unas cuerdas muy finas provocarían que los nudos fueran imposibles de desatar una vez que terminas de jugar.

– Longitud de entre 3 y 5 metros. Es sólo una medida estándar para poder realizar las ataduras más básicas. Pero cuanto más avances en este campo, te darás cuenta de que con cuerdas más extensas puedes realizar nudos y ataduras más complejos.

– Texturas suaves. Pueden ser cuerdas de materiales sintéticos o naturales como el algodón. Pero sobre todo en tus primeros encuentros, es mejor optar por cuerdas de tacto delicado con las que puedes asegurarte que no sufrirás rozaduras. Más adelante, cuando adquieras experiencia, puedes decantarte por otros materiales más rígidos y ásperos como el cáñamo.

Éstas son las cuerdas que tradicionalmente se emplean para la práctica del Shibari, un elegante estilo de bondage japonés en el que la estética también es un componente erótico pero que incluye ataduras vistosas y complicadas. Aunque para iniciarte en el bondage, no necesitas complicarte con los nudos, basta con ir practicando poco a poco la inmovilización.

nudos-todos-min5 nudos fáciles para iniciarse en el bondage

¿Que quieres ponerle un toque extra de excitación? Puedes emplear antifaces o cintas para los ojos y aprovecharte además del efecto sorpresa.

 

Trucos para iniciarse en el bondage y convertirse en un experto

Es importante dejarse llevar por la curiosidad, pero no hace falta que vayas a comerte el mundo desde el primer momento. Como en cualquier otro tipo de práctica sexual, en esto del bondage lo más conveniente es tomarse las cosas con calma e ir avanzando poco a poco.

No en vano, quienes practican con frecuencia este tipo de alternativas eróticas saben que en el bondage existen varios niveles. Lo más recomendable es ir empezando poco a poco con prácticas más suaves y con el tiempo y la práctica, ir subiendo la intensidad hasta encontrar aquella con la que os sintáis cómodos.

Partiendo de esta base, te propongo algunos trucos para que te inicies en el bondage de una manera segura, con calma y disfrutando al máximo de cada instante:

Sólo juegos consentidos: antes de ponerte en marcha, deberás haberlo hablado con tu pareja. La única manera de disfrutar de la sexualidad en cualquiera de sus manifestaciones es cuando los dos os sentís cómodos y con ganas de experimentar.

Compra los materiales adecuados: no cualquier cuerda puede ser empleada para la práctica de bondage. No al menos para la manera segura y excitante que te proponemos en este blog. Hazte con unas cuerdas de calidad que garanticen tu comodidad durante toda la sesión y que te permitan hacer nudos con facilidad.

Escoge una palabra de seguridad: aparte de los nudos, el bondage es una práctica sexual que tiene su propio lenguaje. Por un lado está la palabra de seguridad, un término que deberéis pactar entre los dos antes de lanzaros al juego. Por otro lado, están todos esos otros gestos que podéis comentar con antelación para comunicaros con vuestras parejas sin necesidad de emplear las palabras. Es un buen modo para obtener información acerca de lo que gusta y lo que no sin romper el hechizo del sometimiento.

Prohibido hacer nudos en el cuello: es una de las reglas básicas del bondage. Existen infinidad de formas de atar a una persona sin tener que recurrir a una zona tan sensible y peligrosa de su anatomía. Evita riesgos innecesarios y respeta esta parte del cuerpo para no sufrir accidentes.

Controla el tiempo: las sesiones de corta duración serán más satisfactorias, sobre todo al principio. Y no olvides mantener bien hidratada a la persona que permanece inmovilizada.

Tijeras siempre a mano: aunque te hayas asegurado de que tus nudos cumplen con todos los requisitos de seguridad, es posible que en un momento de agobio necesites liberar a tu pareja de manera inmediata. Esto nos lleva a otro punto importante: nunca debes dejar sola a una persona inmovilizada.

Siempre con tu pareja: por todo lo que implican este tipo de juegos, lo más recomendable es que únicamente los practiques con tu pareja. Tiene que haber una gran confianza entre los dos participantes para garantizar la seguridad de este encuentro y la diversión en unas circunstancias eróticas que no son las más habituales.

Estas son las bases comunes para todos los niveles de bondage. Después de un par de sesiones y en cuanto empieces a coger soltura con los nudos, notarás que la cosa fluye y que el cuerpo te pide más. Vosotros son los que decidís qué, cómo y hasta dónde. Lo que está claro es que si quieres salir de la rutina y explorar nuevas formas de disfrutar de tu sexualidad, es el momento de evolucionar hacia posturas y juegos más avanzados  y una posibilidad es adentrarte en experiencias que incluyan sumisión / dominación, algo que puede ser muy, muy excitante.

¿Has probado las ataduras? ¿Qué es lo que más os excita?

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