Asexualidad: cuando el sexo no interesa

Asexualidad

No es lo más habitual, pero existe. La asexualidad es una orientación sexual presente en nuestra sociedad y estigmatizada por la falta de información y la confusión que genera todo aquello que se sale de lo “corriente”. Estas breves indicaciones acerca de lo que significa y lo que conlleva te ayudarán a entender los conceptos básicos que definen este tipo de vida.

AVENes ¿Qué significa ser asexual?

Si lees con asiduidad este blog y te encantan los artículos de la tienda de Diversual, esto te puede sonar un poco extraterrestre. Pero es cierto: hay personas que no experimentan ningún tipo de atracción sexual hacia otras personas, con independencia de su género. ¿Y qué es lo que caracteriza a la atracción sexual? En palabras de la comunidad AVENes (la primera comunidad hispanohablante de asexuales), es la orientación sexual hacia ningún género o sexo y se debe diferenciar de la abstinencia sexual. En ésta última, el deseo está presente pero se intenta reprimir, mientras que en la asexualidad no hay deseo ni atracción erótica hacia otras personas.

Los seres humanos experimentar diferentes tipos de atracción: la romántica, la platónica, la estética, la sexual… Ésta última no entra dentro de los intereses del asexual o se experimenta con tan poca incidencia que resulta prácticamente inapreciable. Sin embargo, los asexuales también se enamoran, viven en pareja y forman un colectivo mucho más amplio de lo que imaginas. Por todo ello demandan más información al respecto con el fin de que no sean estigmatizados por su condición.

El amor sin sexo también es posible

Para algunas personas, el sexo no es la única forma de consolidar una relación de tipo afectivo. Los asexuales no muestran interés por el contacto erótico (ni siquiera por la masturbación), pero eso no implica que no sientan afecto hacia otros individuos. Tal es así que muchos asexuales viven en pareja, existiendo tendencias heterorrománticas (personas de diferente sexo) y hemorrománticas (personas del mismo sexo). Por el contrario, hay personas que viven su asexualidad de manera arromántica, sin experimentar afecto por otra persona, lo cual no las convierte en individuos más fríos o menos sociables, simplemente desinteresados por este tipo de relación.

Ni el celibato ni la antisexualidad son posturas que entren dentro de la asexualidad, a pesar de que muchas personas tiendan a confundirlas. El célibe considera que el sexo “corrompe” a las personas y que es algo malo. El antisexual piensa que, además, es un problema que afecta a toda la sociedad y se muestra contrario a esta conducta. Son dos posturas ideológicas en las que, a pesar de resultar contradictorio, son perfectamente compatibles con la existencia del deseo sexual.

Lo único que comparten todas ellas en cierto modo es esa visión de que el amor sin sexo también puede existir. Algo impensable para muchas personas que noColectivo asexual conciben una relación íntima entre dos parejas sin que exista contacto carnal (¿es sólo una amistad?). Precisamente por este motivo, las relaciones de pareja entre una persona asexual y otra que no lo es resultan algo complicadas, aunque no imposible. Siempre que exista comunicación y haya claridad acerca del funcionamiento de la relación (por ejemplo, mantenerla abierta a terceras personas), existen posibilidades de que esto prospere. De hecho, hay algunas personas asexuales en las que su orientación termina evolucionando hacia la demisexualidad, en la que la atracción sexual sólo aparece como consecuencia de una unión muy íntima y personal con otra persona.

Los asexuales, ¿practican sexo?

La ausencia de deseo sexual no implica que los asexuales no practiquen nunca sexo o que incluso se masturben. Es cierto que no son prácticas muy habituales, pero se pueden dar. Puede ser que una persona asexual entienda las necesidades de su pareja y, a pesar de no tener interés por el contacto erótico, quiera complacerla.

La libido se puede manifestar de otras maneras, como algo más bien orgánico. Una persona puede no estar interesada en el sexo pero es consciente de que el orgasmo favorece a la relajación, por lo que en momentos de estrés decide masturbarse. También puede tener en cuenta los deseos de otra persona y acceder a practicar sexo porque sabe que, si bien no es una actividad que le interese, tampoco es algo que provoque sufrimiento. El sufrimiento lo provocan algunos comentarios que cuestionan la masculinidad de un hombre al que no le interesa el sexo o de una mujer que tampoco encuentra nada excitante en esta actividad y a la que se la tacha de “frígida” o “amargada” (los patrones machistas tienen en la asexualidad un buen campo de cultivo).

 

Así pues, existen muchos tipos de asexualidad y muchas formas de vivir con esta orientación sexual. Lo importante es que esta opción sea aceptada como algo natural y que no se margine a quienes, por el motivo que sea, no sienten ningún tipo de inclinación por el sexo en general.

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